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Charles Chaplin - 1952 - 'Candilejas'

Aunque debido a los problemas que había ido arrastrando con el Comité de Actividades Antiamericanas (y que al final provocó que le negasen el regreso a EE.UU. por considerársele simpatizante de los comunistas) su labor como realizador cinematográfico era cada vez más difícil, Chaplin volvió a demostrar con su último trabajo en suelo americano (después rodaría en Gran Bretaña las apreciables “Un rey en Nueva York”, 1957, y “La condesa de Hong Kong”, 1967) que, desde que 30 años antes dirigiera “El chico” (1921) sus largometrajes se contaban por obras maestras. Chaplin se puso un poco más nostálgico de lo habitual para reflexionar sobre el oficio de artista del entretenimiento mezclando magistralmente el drama y la comedia, confeccionando un argumento de claros tintes autobiográficos y dejando para la posteridad una de las más conmovedoras, crueles y sinceras miradas al ‘payaso’ que hay al otro lado, cuando termina el show.

Calvero (Charles Chaplin) es un viejo cómico londinense, alcoholizado y desecho que, poco antes del comienzo de la I Guerra Mundial, encuentra a una joven bailarina (Claire Bloom) que ha intentado suicidarse. Calvero cuidará de la joven e intentará que se recupere y vuelva a bailar.

Los problemas de la censura con el anterior film de Chaplin (“Monsieur Verdoux”, 1947) ocasionó también que la acogida de “Candilejas” fuera bastante fría, y solo en el reestreno en 1972 (que también sirvió como una tardía disculpa de Hollywood al genio inglés) se la trató como debía (incluso logró el Oscar a la mejor Banda Sonora ese año, ya que anteriormente no había sido estrenada en Los Angeles). Al interés introspectivo de “Candilejas” con respecto a la vida de Chaplin y el mundo de los espectáculos de variedades, y su sensible realización, hay que añadir la participación de Buster Keaton, que se unía a Chaplin para cerrar de una vez por todas esa época ya lejana en la que fueron los más grandes representantes de la comedia muda. Una obra maestra absoluta.

 

– Para amantes del equilibrio perfecto entre drama y comedia.

– Imprescindible para cerrar el círculo de la carrera de Charles Chaplin.

 

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