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Walter Hill - 1988 - 'Danko, Calor rojo'

Poco antes de la caída del muro de Berlín y el desmembramiento de la URSS, el director Walter Hill (“The Warriors”, 1979, o “Calles de fuego”, 1984) y sus coguionistas Harry Kleiner (“Bullit”, 1968, de Peter Yates) y Troy Kennedy Martin (“Un trabajo en Italia”, 1969, de Peter Collinson) convirtieron la tensa dicotomía comunismo-capitalismo de la guerra fría en el motor argumental de esta ‘buddy movie’ policial en la que la acción más violenta y trepidante se mezcla con la clásica comedia de ‘contraposición de caracteres’. Personajes estereotipados hasta la parodia, diálogos cachondos, adrenalínicas persecuciones imposibles que terminan en montañas de chatarra y todo un catálogo de elementos del cine de acción de los 80, hacen de “Danko: Calor rojo” una película no muy apreciada por los gourmets del cine de autor, pero también la convierte en toda una gozada para los que disfrutaban con “Límite: 48 horas”, “Arma Letal” o “Tango y Cash”.

Ivan Danko (Arnold Schwarzenegger) es un policía ruso que pierde a su compañero en un intento fallido de detener al narcotraficante Viktor Rostavili (Ed O’Ross). Viktor huye a EE.UU., donde Ivan tendrá que formar pareja con el sargento Art Ridzik (Jim Belushi), un tipo sucio y deslenguado que contrasta con la pulcritud y la frialdad del policía soviético, si quiere capturar al asesino de su amigo.

Puede que sus bromas no tengan gracia, que su argumento sea ridículo y que sus secuencias de acción sean tan brutales como gratuitas (genial el clímax final en el autobús, una pena que la llegada de los efectos digitales acabara con el encanto de esta clase de escenas), pero algo tiene que tener “Danko: Calor rojo” para que aún siga grabada en la memoria de mis contemporáneos. Tal vez sea la poderosa presencia de Schwarzenegger, infalible en el cine de acción de la época; o ese genial reparto de ‘caras sin nombre’, al menos entonces, del cine americano (Peter Boyle, Laurence Fishburne, Gina Gershon, Brion James, …); o la temperamentalmente ochentera banda sonora de James Horner; lo cierto es que es otra de esas disfrutables joyas del cine de videoclub que la Carolco nos regaló en los 80.

 

– Para poco interesados en las diferencias culturales EE.UU.-URSS.

– Imprescindible para amantes del cine de acción de los 80.

 

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