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Alain Resnais - 1955 - 'Noche y niebla'

En solo 32 minutos en los que se combinan imágenes de archivo en blanco y negro con nuevo metraje en el abandonado campo de exterminio de Auschwitz, el cineasta francés Alain Resnais (relacionado con la Nouvelle Vague y director de “Hiroshima mon amour”, 1959, “El año pasado en Marienbad”, 1961, o “Mi tío de América”, 1980) transformó para siempre el cine documental con su mezcla de lirismo literario (y visual) y crudeza histórica; abordó por primera vez el holocausto judío por medio de imágenes que los propios nazis habían grabado en los campos de concentración; y además se atrevió a señalar una responsabilidad colectiva con lo sucedido, más allá del partido nacionalsocialista o de los colaboracionistas, toda la sociedad fue en parte responsable de permitir que aquello pasase.

El film fue encargado por el gobierno francés (por el Comité d’Histoire de la Deuxième Guerre Mondiale) para conmemorar el Día de la Deportación, pero el resultado no fue todo lo satisfactorio que esperaban: por un lado por culpa de escenas tan agresivas como la de una escabadora empujando cadáveres a una fosa común; y por otro por la crítica al colaboracionismo francés (como una en la que se ve a un policía francés vigilando un campo de concentración nazi) que funcionaba como llamada de atención hacia los ‘campos de reagrupación’ que se estaban creando en Francia en aquel momento para los argelinos exiliados debido a la Guerra de la Independencia de Argelia; por ello decidieron censurar ciertas escenas.

Gracias a la conjunción de talentos que se dio en “Noche y niebla” (el poeta Jean Cayrol escribió el texto que repasó Chris Marker y que narró el actor Michel Bouquet y la banda sonora corrió a cargo del compositor alemán Hanns Eisler), el film trascendió el simple homenaje para convertirse en una compleja obra de arte, polémica, controvertida, poética y combativa que negaba la afirmación “Después de Auschwitz ya no puede existir la poesía” (tesis del filósofo Theodor Adorno) a la vez que funcionaba como herramienta de cambio social.

 

– Para interesados en los documentales menos condescendientes.

– Imprescindible para filósofos, sociólogos, poetas, historiadores y demás gente de mal vivir.

 

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