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Brian De Palma - 1980 - 'Vestida para matar'

Tras “Hermanas” (1973) y “Fascinación” (1976), Brian De Palma seguía empeñado en convertir su cine en una suerte de pastiche hitchcockiano. “Vestida para matar” introduce elementos de “Vértigo. De entre los muertos” (1958) y de “Psicosis” (1960) en una delirante trama criminal que a ratos logra una tensa atmósfera, un suspense y una sensualidad que evocan al maestro inglés (excelente la secuencia del museo); y, aunque su condición de remezcla de aciertos visuales y temáticos de otros (incluso toma el título, “Dressed to kill”, de un viejo film de Sherlock Holmes interpretado por Basil Rathbone) hace que no podamos considerarla una obra mayor, si que estamos ante uno de esos entretenimientos disfrutables por cualquiera (sobre todo los cazadores de referencias cinéfilas), en los que lo de menos es la credibilidad y la coherencia.

Kate (Angie Dickinson) es un ama de casa con una vida sexual aburrida que un día intenta seducir a su psiquiatra (Michael Caine), pero este la rechaza. Más tarde, Kate tiene un encuentro sexual con un desconocido y cuando se levanta en su casa e intenta irse descubre que el extraño tiene una enfermedad de transmisión sexual y se va olvidando su anillo de bodas. Al percatarse y volver alguien la mata y una prostituta (Nancy Allen) es testigo del crimen.

La inquietante banda sonora del especialista en cine de terror Pino Donaggio (“Amenaza en la sombra”, 1973, de Nicolas Roeg, o “Aullidos”, 1981, de Joe Dante), colaborador habitual de Brian De Palma, y un correcto reparto de secundarios característicos (Dennis Franz, Keith Gordon o David Margulies) aumentan el interés de este tramposo thriller de suspense pulp, descabellado y juguetón en el que los giros argumentales y las sorpresas (un tanto predecibles por el espectador moderno) no son más que la punta del iceberg; y es que Brian De Palma siempre ha sido un guarrillo e irónico amante del cine de género más sangriento y desconcertante (“El fantasma del paraíso”, 1974, “Carrie”, 1976, u “Ojos de serpiente”, 1998).

 

– Para amantes del cine de suspense sin prejuicios.

– Imprescindible para interesados en lo que Alfred Hitchcock legó a la cultura popular.

 

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