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Michael Winterbottom & Mat Whitecross - 2009 - 'La doctrina del Shock'Director prolífico donde los haya, Michael Winterbottom ha demostrado atreverse con cualquier género, desde el western (“El perdón”, 2000) hasta la ciencia-ficción (“Código 46”, 2003), del biopic (“24 hour party people”, 2002) al cine experimental (“9 songs”, 2003); pero siempre ha mostrado un interés por los problemas sociales y políticos que oprimen el mundo, y prueba de esto son films como “In this world” (2002), “Camino a Guantánamo” (2006, codirigido por Mat Whitecross) o “La doctrina del Shock”, film en el que volvió a colaborar con Whitecross para llevar al cine el ensayo homónimo de Naomi Klein, un análisis de los infames métodos que los gobiernos utilizan para implantar políticas económicas que solo benefician a los más poderosos.

El film parte de los orígenes de las teorías de Milton Friedman (economista estadounidense que logró, no sin polémica, el Premio Nobel de Economia en 1976), el cual fundaría la ‘Escuela Económica de Chicago’, estableciendo un paralelismo con el ‘tratamiento de choque’ en psiquiatría. Friedman probaría sus teorías en regímenes totalitarios, como el Chile de Pinochet en los 70, debido a que sus ajustes eran dificilmente aceptados por un pueblo con derechos democráticos; la clave era obligar al pueblo a aceptarlos, utilizando la tortura si era necesario.

La clave para aplicar la políticas económicas de Friedman en países democráticos vendría con el aprovechamiento de desastres naturales, guerras, crisis u otras catástrofes como método de presión para imponer sus reformas. Así, países como EE.UU., Gran Bretaña o Rusia impusieron la ‘doctrina del Shock’ durante los 80 y los 90, privatizando empresas nacionales y concentrando cada vez más el dinero en manos de unos pocos. A pesar de su condición de panfleto político-económico, es film imprescindible para entender el otro lado de lo que vemos en los medios de comunicación; y su posicionamiento del lado de los manipulados demuestra que su discurso no parte del simple ánimo de lucro, sino de un interés por convertir el cine en una herramienta de difusión de lo que a los poderosos no interesa que sepamos.

 

– Para los que saben que ‘siempre ha habido clases’.

– Imprescindible para buscadores de conspiraciones no muy alejadas de la realidad.

 

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