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John Hughes - 1985 - 'El club de los cinco'Tras cambiar para siempre el panorama de la comedia romántica de instituto el año antes con “Dieciséis velas”, John Hughes dirigió en 1985 dos nuevos hitos del cine adolescente de los 80 que no trataban a sus espectadores como idiotas, sino como un público inteligente capaz de indagar en las diferentes capas de significado que exponían sus films. Por un lado llegó la lúdica y alocada “La mujer explosiva”, en la que hacía realidad las fantasías sexuales y sociales de unos jóvenes nerds; y por otro lado estaba, en un tono más serio y profundo, la comedia existencial adolescente definitiva: “El club de los cinco”. Con la premisa de un agridulce ‘drama de situación’, Hughes realiza un acertado retrato psicológico de la juventud de los 80 que, partiendo de ciertos estereotipos rompe con cualquier categorización celebrando la diversidad inclasificable y la complejidad de cada persona en si mismo.

El film transcurre durante un sábado en el que cinco heterogéneos alumnos han sido castigados a pasar la jornada en la biblioteca: un deportista (Emilio Estévez), un delincuente (Judd Nelson), una desequilibrada (Ally Sheedy), un empollón (Anthony Michael Hall) y una niña rica (Molly Ringwald). Aunque al principio se establecen las alianzas previsibles, poco a poco irán estrechando lazos insólitos.

Con un estilo que va desde el videoclip (esa escena en la que huyen por los pasillos) hasta el cine meramente conversacional (y un reparto de iconos de los 80 en estado de gracias), el director de “Todo en un día” (1986) critica la deseabilidad social, el como la hipocresía adulta hace mella en la psicología adolescente, llevando a los jóvenes a comportarse como quieren sus mayores; y logrando una de las más agudas representaciones de la angustia adolescente (en la que no faltan drogas, música, sexo y rebelión ante la autoridad) que hemos visto en el cine. Todo un punto y aparte en la manera de entender el cine dedicado a los jóvenes, plagada de escenas multi-homenajeadas y mil veces plagiadas (el discurso final a ritmo del ‘Don’t forget about me’ aún pone los pelos de punta).

 

– Para todo el que quiera saber de donde vienen muchos de los tópicos del cine moderno.

– Imprescindible para todo el que naciese en los 70.

 

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