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Roger Corman - 1963 - 'El hombre con rayos X en los ojos'Roger Corman (“Conquistaron el mundo”, 1956, “La pequeña tienda de los horrores”, 1960, o “La máscara de la muerte roja”, 1964) ya era el gran gurú de la Serie B para adolescentes cuando, en un descanso de sus célebres adaptaciones de Edgar Alan Poe (las cuales lo hicieron subir de estatus), concibió esta joya del drama terrorífico de ciencia-ficción en la que los peligros de la ciencia y las terribles consecuencias de jugar a ser Dios, se mezclan con la sensibilidad pop de los 60 en una serie de situaciones que van de lo ingenuamente picaresco (como la escena de la fiesta en la que el protagonista ve a la gente ‘desnuda’) a la tragedia ético-religiosa (como el intenso final). Como sucede en clásicos del género como “El hombre invisible” (James Whale, 1933), el film comienza como una pieza de ciencia-ficción pura y dura, pero la armósfera se va cargando de fatalismo hasta convertirse en una película de terror (son casi dos películas distintas).

El Dr. James Xavier (un atormentado y sobreactuado Ray Milland) experimenta con un líquido que, suministrado en gotas sobre los ojos, pueden hacerte ver distintos espectros lumínicos más allá de los de la vista humana. James comienza a utilizar su descubrimiento y, aunque al principio le resulta muy util porque puede ver a través de la ropa o la piel, el uso reiterado termina por desquiciarlo.

Uno de los ejemplos más brillantes de lo que Corman podía hacer con un film de bajo presupuesto destinado a una sesión doble. No necesitaba rigor científico ni efectos especiales espectaculares, Corman sabía perfectamente lo que el público quería ver cuando iba a un autocine a comer palomitas y meterle mano a su novia: una premisa llamativa, un poco de ‘carnaza’ en forma de crímenes y sexo, escenas escabrosas e impactantes y todo contado yendo al grano (en menos de 80 minutos en los que hay tiempo para todo, desde referencias a otro clásico de culto como “La parada de los monstruos”, 1932, de Tod Browning, a un romance imposible).

 

– Para cualquiera que quiera ver una obra mayor de un género menor.

– Imprescindible para los que quieren aprovechar sus posibilidades al máximo.

 

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