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John Waters - 1981 - 'Polyester'El director de Baltimore John Waters ya se había acercado a ciertos códigos del melodrama clásico hollywoodiense con irreverencia en su trilogía underground de los 70 (“Pink Flamingos”, 1972, “Cosas de hembras”, 1974, o “Desperate Living”, 1977), convirtiendo a Divine en una diva atormentada enfrentada a las más transgresoras trabas que la vida le pone. Pero con el primero de sus films que no recibió la clasificación X, “Polyester”, se lanzó de lleno al género (en forma de comedia paródica, eso si), construyendo una grotesca tragedia romántica en torno a la clase media estadounidense inspirada en los estilizados dramas de Douglas Sirk (“Sólo el cielo lo sabe”, 1955, o “Imitación a la vida”, 1959); recuperando técnicas de iluminación y montaje que este utilizaba allá por los 50.

Francine Fishpaw (Divine) es un ama de casa que vive en una zona residencial de Baltimore, aquejada de una familia formada por un marido infiel dueño de un cine porno que convoca a diario a protestantes anti-pornografía en la puerta de su casa; una hija que solo quiere bailar y salir con su novio; un hijo obsesionado con los pies convertido en delincuente psicopático.

Aunque “Polyester” hizo cambiar de rumbo la carrera de Waters hacia terrenos más accesibles (sin doblegarse a la hipócrita moral hollywoodiense logró éxitos como “Hairspray”, 1988, o “Cry-Baby (El lágrima)”, 1990) llena el argumento de sus polémicos temas habituales: adulterio, fetichismo, fanatismo, adicción, pornografía, aborto, …; además de contar con sus actrices fetiche (además de Divine, tenemos a la ‘mutante’ Edith Massey o a una pérfida Mink Stole). En homenaje al cine de serie B de los años 50 (con toda esa serie de ingenios fugaces para atraer a los espectadores a los cines), Waters ideó el Odorama, por medio del cual el público podía oler (con ayuda de una tira que te entregaban al entrar al cine) diversos aromas que aparecían en la película (desde rosas o pizza a una mofeta o zapatos sudados).

 

– Para amantes del cine clásico que también disfrutan como niños con la comedia más underground.

– Imprescindible para entender la carrera de John Waters.

 

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