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Jim Sharman - 1975 - 'The Rocky Horror Picture Show'Este delirante viaje al cine de terror y ciencia-ficción de los años 40 y 50 concebida como una ópera rock transgresiva y travestida es tal vez el más importante musical de culto de la historia, un fenómeno que año tras año se sigue proyectando en los cines de todo el mundo. El mito de Frankenstein (un guaperas musculoso llamado Rocky Horror), la revolución sexual de los 70 (lejos de la ingenuidad de los 60, el film está repleto de parafernalia y comportamientos sadomasoquistas) y la pasión por el cine de género se aunaron para dar un desenfrenado y descarado espectáculo.

El reparto es espléndido: un Tim Curry como el icónico e inolvidable Frank’n’Furter, Susan Sarandon como la mosquita muerta que acaba amorrándose al pilón, Meat Loaf como un donante involuntario de cerebro que acaba con un agujero de más o Richard O’Brien (el autor del musical teatral en el que se basa el film) como Riff Raff, el Igor de turno. La banda sonora es sencillamente memorable, repleta de canciones divertidas, irónicas y cinéfilas como la célebre ‘Science Fiction/Double Feature’ y muchas otras en las que se tratan diversos clichés del cine de terror adolescente de serie B. Y el guión es alocado y recargado, construido a partir de retales de películas de autocine, con ‘mad doctors’ travestidos, una pareja de recien casados que pinchan en plena noche y acaban en un siniestro castillo, una serie de secundarios a cual más bizarros y un catálogo inabarcable de referencias (entre las que también hay sitio para los musicales de Busby Berkeley o las ‘screwball comedies’ de los años 30 y 40).

El conjunto desprende alegría y frescura, desinhibición y buen rollo, creando una atmósfera irresistible que nos traslada a un universo paralelo en el que los clásicos del horror de la Universal visten de cuero, bailan como cabareteras a ritmo de rock & roll y sueñan con fornidos monstruos en calzoncillos. El film tuvo una secuela menos recordada (“Shock Treatment”, 1981) en la que Jim Sharman y Richard O’Brien recuperaban a la ingenua pareja protagonista.

 

– Para todos los que añoran el Glam Rock de los 70.

– Imprescindible para los que buscan musicales diferentes.

 

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