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Jim Jarmusch - 1986 - 'Bajo el peso de la ley'Con su tercer largometraje, Jim Jarmusch (“Noche en la tierra”, 1991, “Flores rotas”, 2005, o “Sólo los amantes sobreviven”, 2013) llegó al que posiblemente sea la cumbre de su cine, una comedia agria que se adelantó al boom del cine independiente americano de principios de los 90 y que demostró que en EE.UU. se podía hacer cine de autor atractivo para los festivales de cine europeos. Con un casi episódico estilo narrativo sostenido en los silencios y las elipsis (Jarmusch daría al cine episódico algunas de sus mejores películas, como “Mystery Train”, 1989, o “Coffee and Cigarettes”, 2003), el director afincado en Brooklyn nos sumerge en un cuento irónico y marciano en torno a la incomunicación humana y la imposibilidad de lograr los objetivos marcados con el que dejó claro que sabía combinar una estética cuidada y personal (estupendo trabajo fotográfico de Robby Müller, colaborador habitual de Wim Wenders) con una relevancia conceptual heredera del cine europeo de los 70.

A una sucia celda de una cárcel de Nueva Orleans van a parar tres personajes muy distintos entre sí: el pinchadiscos Zack (Tom Waits), el ‘chulo’ Jack (John Lurie) y un turista italiano que no entiende mucho el inglés (Roberto Benigni), al que han acusado de asesinato involuntario. Tres personajes que no necesitan de mucha presentación y que el director perfila psicológicamente a través de diálogos un tanto superfluos y planos fijos.

Confusiones culturales y existencialismo marca de la casa (la vida parece ser un camino plagado de injusticias flagrantes y obstáculos pantanosos) salpican este ‘tour de force’ de bajo presupuesto que se mueve bajo la jazzistica música de John Lurie, las eclépticamente barrocas canciones de Tom Waits y los poemas de Walt Whitman y Robert Frost recitados en italiano por Benigni, mostrando la importancia que Jarmusch da a la música (y a la poesía, ya sea visual o literaria) en su filmografía.

 

– Para familiarizarse con el sello de uno de los directores más personales del cine de autor moderno.

– Imprescindible por su imposible e irrepetible trío protagonista.

 

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