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Tod Browning - 1927 - 'Garras humanas'Unos años antes del enorme éxito de “Drácula” (1931) y de que todo el mundo en Hollywood le diese la espalda tras rodar un clásico hoy tan incontestable como “La parada de los monstruos” (1933), Tod Browning ya perturbaba el patio de butacas con obras maestras de lo truculento y lo bizarro como este trágico relato criminal ambientado en el mundo del circo (Tod Browning conocía muy bien estos ambientes, pues había trabajado en ferias ambulantes de joven). Browning se introduce con su mirada amoral y turbia en un triángulo amoroso digno del melodrama más desbocado, reflexionando sobre la condición humana con respecto al bien y al mal, sobre el amor y lo que estamos dispuestos a hacer por el; siempre desde un tono pesimista y macabro (intensificado por las afectadas interpretaciones habituales del cine mudo) que lo convierte en una pionera muestra de cine de terror psicológico.

Alonzo (Lon Chaney) es un lanzador de cuchillos sin brazos que esconde un secreto. En realidad es un ladrón fugitivo (con los brazos intactos y dos pulgares en una mano) que se esconde en el circo. Además Alonzo está enamorado de la hija del dueño del circo (Joan Crawford), la cual tiene una terrible fobia a que la toquen y está enamorada en secreto de Malabar (Norman Kerry), el forzudo.

Además de por la arrolladora (estética, temática y narrativa) personalidad cinematográfica de Tod Browning y su facilidad para perfilar personajes torturados y poco convencionales; “Garras humanas” nos regala una de las mejores interpretaciones de la más rutilante estrella del cine de terror de la época muda: el hombre de las mil caras, Lon Chaney (“El jorobado de Notre Dame”, 1923, de Wallace Worsley, o “El fantasma de la ópera”, 1925, de Gaston Leroux) en un ‘tour de force’ prodigioso, el cual trabajó con Browning en diez largometrajes (como la extravagante “El trío fantástico”, 1925). Crimenes pasionales, un enano saltimbanqui, la policía metiendo las narices y un final inolvidablemente brutal hacen de esta intensa e insana película una gozada para los sentidos.

 

– Para cinéfilos despechados que no tengan prejuicios hacia el cine mudo.

– Imprescindible para los amantes de los dramas más freaks.

 

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