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????Tras cosechar éxitos en el thriller (“El héroe anda suelto”, 1968), el drama (“La última película”, 1971), el documental (“Dirigido por John Ford”, 1971) o la comedia de enredo (“¿Qué me pasa doctor?”, 1972, en la que ya trabajó con Ryan O’Neal), Bogdanovich cerró su mejor época con esta joya de la picaresca cargada, como sus otros films, de cinefilia y pasión a raudales. “Luna de Papel” hace un recorrido por el lado más deprimente del sueño americano, atravesando carreteras polvorientas (en blanco y negro) del medio oeste durante la gran depresión y exponiendo toda una serie de triquiñuelas y engaños varios entendidos como un arte por medio del que ganarse la vida a base de mentiras (¿una parábola sobre el cine?). Bogdanovich evoca el cine de los años 30, con esta ingeniosa comedia dramática con trasfondo social en forma de una ‘road movie’ que podría ser la versión ‘lazarillesca’ de las peripecias delictivas de Bonnie & Clyde.

Moses Pray (Ryan O’Neal) es un estafador que se dedica a vender biblias a viudas con la escusa de que su difunto marido la había encargado antes de morir. Un día, Moses conoce a Addie (Tatum O’Neal), una niña de 9 años cuya madre acaba de morir, la cual especula con que Moses (que había tenido relaciones con su madre) es su padre. Moses se niega a aceptar tal cosa, pero acepta llevar a Addie hasta la casa de su tía, en Missouri.

Ryan O’Neal nunca ha estado mejor (los años 70 fueron el feudo de esta estrella de expresión anodina gracias a films tan distintos como “Love Story”, 1970, de Arthur Hiller, “Barry Lyndon”, 1975, de Stanley Kubrick, o “Driver”, 1978, de Walter Hill), y a pesar de ello, Tatum O’Neal (su hija en la vida real), de 9 años, se ponía a su altura y lo superaba con una gracia natural que mereció el Oscar a la mejor actriz secundaria, convirtiéndose en la actriz más joven en lograr un Oscar competitivo. Un entrañable recorrido por el mejor cine clásico de la mano de uno de esos cinéfilos empedernidos que dieron el salto a la dirección para renovar géneros y hacer que el público volviese la vista atrás con nostalgia. Para los admiradores de los niños actores. Imprescindible para conocer la repercusión de la Nouvelle Vague en USA.

 

– Para admiradores de los niños actores.

– Imprescindible para conocer la repercusión de la Nouvelle Vague en USA.

 

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