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Mario Bava - 1974 - 'Semáforo rojo'La penúltima película del maestro del terror italiano Mario Bava (“La máscara del demonio”, 1960, “Las tres caras del miedo”, 1963, o “Terror en el espacio”, 1965) es un experimento de ‘cinema vérité’ (corriente posterior al Neorrealismo que supuso una respuesta europea a la artificialidad de Hollywood) tan violento e incómodo como hipnótico que multiplicaba la crueldad y la crudeza de propuestas similares de la época como “La última casa a la izquierda” (Wes Craven, 1972). ‘Road Movie’ minimalista, brutal y claustrofóbica (repleta de planos cerrados y escenarios reducidos), rodada con un presupuesto mínimo, en la que la humillación y la amoralidad funcionan como elementos de análisis de la maldad humana y en la que no falta acción, sexo y perturbador drama psicológico (además de un climax final con sorpresa).

El film sigue la huida desesperada de tres descabellados criminales (unos peligrosamente inquietantes Maurice Poli, George Eastman y Don Backy) que tras llevar a cabo un robo y matar a una mujer secuestran a una joven primero y después a un padre que ha de llevar a su hijo al hospital.

Práticamente en un único y reducido escenario (el interior del coche), Mario Bava desarrolla una insoportable violencia verbal y física que va configurando una pesimista visión de la sociedad y del ser humano. Con unos diálogos entre la filosofía amoral existencialista y la pura vanalidad asilvestrada y unos personajes modelo de esos que el espectador identifica desde la primera vez que abren la boca, el director de “Diabolik” (1968) consigue mantener el interés a base de remover el estómago del público, dejando un traumático reguero de sangre. Cine de vanguardia (que se alejaba del ‘giallo’, género tan de moda en la Italia de los 70), atrevido y a contracorriente (con un dificultoso rodaje que terminó el hijo del director: Lamberto Bava, responsable de films como “Demons”, 1985), que se mueve por terrenos del cine de explotación y la reinterpretación de géneros hollywoodienses, creando escuela (su influencia es obvia en el cine de Quentin Tarantino) y dejando lugar a episodios emotivos o citas cinéfilas.

 

– Para los que quieran saber que pasa si mezclamos realismo crudo con el slasher más alocado.

– Imprescindible para los que no temen ahondar en el lado más salvaje del comportamiento humano.

 

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