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Pedro Almodóvar - 1989 - 'Átame!'Tras la comedia de enredo “Mujeres al borde de un ataque de nervios” (1988), que supuso su primer gran hito internacional al ser nominada al Oscar al mejor film extranjero, el director manchego Pedro Almodóvar cambió de tercio sin abandonar su humor provocador y extravagante. Con “Átame!” creó una fresca, colorida y contundente reflexión sobre la obsesión, con espíritu de historia de amor primitiva y forma de thriller de terror ‘sui generis’, que funciona como homenaje al cine de género (como ya había hecho con la disfrutable “Matador”, 1986) a través de diversos guiños a películas protagonizadas por psicópatas (como “El fotógrafo del pánico”, 1960, de Michael Powell, o “Psicosis”, 1960, de Alfred Hitchcock), su condición de ‘cine de terror dentro del cine’ y esa inquietante banda sonora compuesta ni más ni menos que por Ennio Morricone.

Ricky (gran trabajo de Antonio Banderas) es un joven que ha pasado su infancia en orfanatos e intituciones mentales. Tras quedar libre decide secuestrar a Marina Ozores (Victoria Abril), una ex-actriz porno que ahora trabaja en producciones de serie B, con la que Ricky está obsesionado tras acostarse una vez en el pasado.

Revisitación inconfesa de “El coleccionista” (William Wyler, 1965) que supuso el primero de los tres protagonistas de Victoria Abril con Almodóvar (después llegarían “Tacones lejanos”, 1991, y “Kika”, 1993), secundada por una divertida galería de secundarios (Loles León, Paco Rabal, Rossy de Palma, María Barranco o Julieta Serrano) que entroncaba el film con los cánones de la comedia clásica (también podemos leer el film como la versión ‘almodovariana’ de aquellas comedias románticas de Rock Hudson con Doris Day). En EE.UU. la clasificaron X debido a ciertas escenas subidas de tono que se han convertido en paradigmáticas en la filmografía de Almodóvar (como el jugueteo de Victoria Abril con un buzo de juguete en la bañera o a atlética escena de sexo con espejo incluido). Una rareza de culto difícil de clasificar que solo podía surgir de una personalidad cinéfila y transgresiva.

 

– Para interesados en el cine de autor español y la fusión de géneros.

– Imprescindible para reencontrarse con un Antonio Banderas excesivo e inolvidable.

 

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