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Richard Fleischer - 1958 - 'Los Vikingos'El director neoyorquino Richard Fleischer, El hijo de Max Fleischer (creador junto a su hermano Dave de Betty Boop), pasa por ser uno de los realizadores más subestimados de la historia del cine, a pesar de habernos proporcionado decenas de horas de entretenimiento de calidad gracias grandes clásicos del cine de aventuras y ciencia-ficción (“20.000 leguas de viaje submarino”, 1954, “Viaje alucinante”, 1966, o “Soylent Green: Cuando el destino nos alcance”, 1973). Con “Los Vikingos”, Fleischer se sumergió de cabeza en el mundo de los violentos y pasionales navegantes, apoyándose en una recreación perfeccionista (que nos muestra tanto el más diverso atrezzo como los códigos y costumbres), un argumento de tintes shakesperianos (con una épica casi bíblica) y en un impagable trío romántico de estrellas de Hollywood (además de loa cavernosa voz de Orson Welles). Una auténtica gozada visual (excelente fotografía de Jack Cardiff), interpretativa y de puesta en escena que ha marcado a todas las aproximaciones posteriores al universo vikingo.

Eric (Tony Curtis) es un esclavo del rey vikingo Ragnar (Ernest Borgnine); sin saberlo es hijo bastardo del rey. El rey tiene también un hijo legítimo: Einar (Kirk Douglas). Entre ambos hijos surgirá una enemistad intensificada por el hecho de que ambos se enamoran de la misma mujer (Janet Leigh).

Con “Los Vikingos”, Richard Fleischer repitió con Kirk Douglas (el cual logró el premio a la actuación en San Sebastián) y con el éxito, dando lugar incluso a una serie de televisión; además de demostrár lo bien que se movía entre las escenas de acción y los personajes tormentosos. Una maravilla clásica poblada de antihéroes entrañables, piruetas acrobáticas, modales agresivos y ofensas al honor que contrapone a los bárbaros vikingos con la ‘civilizada’ realeza británica en un intento de alejarse de los habituales tratamientos bipolares de esta clase de films (los vikingos solían ser los malos y los ingleses los buenos, pero el guión del inteligente y ácido Calder Willingham, autor también de “Espartaco” o “El graduado”, difumina esos roles).

 

– Para amantes del mejor cine de aventuras clásico.

– Imprescindible para cinéfilos interesados en la cultura vikinga.

 

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