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Abel Ferrara - 1992 - 'Teniente corrupto'Cuando Abel Ferrara (“El rey de Nueva York”, 1990, “The Addiction”, 1995, o “El funeral”, 1996) era un director importante dentro del cine independiente más barriobajero dirigió esta pequeña joya (remakeada innecesaria pero correctamente por Werner Herzog en 2009) del cine policíaco que sigue los pasos de un Harvey Keitel en estado de gracia mientras desciende a los infiernos de las drogas, las apuestas y el sexo insano (inolvidable la perversa escena de la masturbación con las jóvenes en el coche). Ferrara propina un puñetazo al espectador con forma de descenso a los infiernos del drama criminal, con crudeza, violencia, un incómodo lirismo y una atmósfera de fatalismo religioso que remite a los primeros films de Martin Scorsese y los guiones de Paul Schrader, pero que también responde perfectamente al gusto de Ferrara por escandalizar y remover conciencias.

Harvey Keitel interpreta a un teniente de la policía del Bronx, católico y padre de familia, para el que la corrupción y los abusos de autoridad están a la orden del día. Sus deudas de juego y sus excesos con las drogas parecen comenzar a pesarle cuando empieza a investigar la violación de una monja en una iglesia, con la cual parece querer redimir todos sus malos actos.

Aunque no era algo realmente nuevo, la mezcla de ambientes turbios, violencia explícita y sexo turbio con la redención y sacrificio cristianos, resultó de lo más escandalosa (tanto para los que se acercaban a ella buscando ‘moderno cine independiente’ como para los más afines con las doctrinas religiosas). Pero es precisamente en este paralelismo, que bien podría ser una parábola bíblica, donde esta amarga, radical y desagradable odisea tóxica tiene sus mayores aciertos visuales (el uso de la iconografía religiosa da al film una atmósfera casi mística) y temáticos, jugando a ser tan blasfemo como respetuoso, acercándose así al cine de Pier Paolo Pasolini (no por casualidad, Ferrara se acercó a la vida del director con “Pasolini”, 2014). “Teniente corrupto” es exasperante, irregular e incómoda, pero sabe serlo como ninguna otra.

 

– Para todo el que aún no admire a Harvey Keitel.

– Imprescindible para recuperar los mejores años de Abel Ferrara.

 

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