CINEBLOG.NET

 

Wallace Worsley - 1923 - 'El jorobado de Notre Dame'Desde los inicios del cine, la novela “Nuestra Señora de París”, de Victor Hugo, ha sido abordada en numerosas ocasiones, prestandose a la fisionamía del jorobado de Notre Dame intérpretes de la talla de Charles Laughton, Anthony Quinn, Anthony Hopkins o el mito del cine de terror (y pionero en el arte del maquillaje cinematográfico) Lon Chaney; el cual protagonizó el primer largometraje en relatar la historia de Quasimodo y Esmeralda. El encargado de dirigir el ambicioso proyecto fue el irregular Wallace Worsley (responsable de algunas joyas del cine mudo como los thrillers “The Penalty”, 1920, o “The Ace of Hearts”, 1921), uno de esos artesanos pioneros de la época en la que el cine estaba encontrando su camino gracias a personajes más profundos y situaciones más complejas. El resultado es un clásico del cine, que pese a ciertos defectos de forma, supone un magnífico espectáculo de romanticismo trágico que nos regaló al mejor quasimodo de la historia (soberbio Lon Chaney).

Jehan (Brandon Hurst) es el malvado hermano del archidiácono de Notre Dame (Nigel De Brulier). Un día ve a Esmeralda (Parsy Ruth Miller), una bella y joven gitana, bailar en la plaza frente a la catedral. Jehan ordena a Quasimodo (Lon Chaney), el campanero deforme, que secuestre a Esmeralda.

Los legendarios productores Irving Thalberg y Carl Laemmle (el produciría también “El fantasma de la ópera”, 1925, de Rupert Julian; y su hijo recogería su testigo produciendo “Drácula”, 1931, de Tod Browning, o “El doctor Frankenstein”, 1931, de James Whale) convirtieron el film en un espectáculo sin precedentes (sus escenarios fueron los más caros desde “Intolerancia”, 1916, de David W. Griffith; incluyendo la reconstrucción de toda la fachada de Notre Dame y sus aledaños), que definió los códigos del futuro cine de terror de la Universal, con sus romances entre ‘bella y bestia’, sus ambientaciones expresionistas y sus cuidadas atmósferas. Una obra maestra imperecedera del cine mudo que nos sumerge en el cine que se hacía hace 100 años.

 

– Para coleccionistas de iconos del cine de terror.

– Imprescindible para historiadores del cine como espectáculo complejo y profundo.

 

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies