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Gaspar Noé - 2002 - 'Irreversible'Film que hace de su estructura narrativa (trece secuencias en orden cronológico opuesto) su leit-motiv y la representación de su discurso conceptual. “Irreversible” comienza con un clímax final y termina calmada y pausada como una tranquila mañana en pareja (unos excelentes Vincent Cassel y Monica Bellucci, que eran pareja en la vida real y llevaron a cabo su personal “Eyes Wide Shut”). Aunque esta historia de venganza post-moderna fue criticada por su uso excesivo de la violencia explícita, lo cierto es que es una obra original y atrevida que busca empatizar e inquietar al espectador a partes iguales. El siempre incómodo Gaspar Noé (“Enter the void”, 2009) centra su atención en el diseño, dejando un tanto desamparados a los personajes, dejando entrever que su intención se dirige más hacia la experimentación formal que a la exploración psicológica; una experimentación formal que tiene en la crudeza y la brutalidad (cómo irrumpe en la vida cotidiana) sus, nada gratuitos, contrapuntos semánticos.

“Irreversible” comienza cuando Marcus (Vincent Cassel) y su amigo Pierre (Albert Dupontel) irrumpen en un club sadomasoquista y asesinan a un hombre al que acusa de haber violado a Alex (Monica Bellucci), mujer de Marcus. En las siguientes secuencias la historia va retrocediendo mientras nos presenta la relación de Marcus con Alex.

En un curioso recurso narrativo, Noé enlaza el inicio del film con su anterior película (“Seul contre tous”, 1998), iniciando un viaje que no deja indiferente a nadie; los hay quien la consideran sencillamente repugnate (sobre todo por la escena de la violación, 9 minutos en plano fijo), pero no se puede negar que estamos ante una obra diferente, inteligente, atrevida y provocadora, una rareza visceral que no está hecha para estómagos delicados; en el que la venganza no es representada como la meta a lograr, sino como algo con lo que tendremos que vivir tras llevarla a cabo. A pesar de lo que piensan sus detractores, “Irreversible” no es absurda, ni gratuita, pero tampoco es un discurso moral unívoco, nada es sencillo en el mundo de Gaspar Noé.

 

– Para cualquiera que quiera pasar un buen rato pasándolo mal.

– Imprescindible para los amantes del cine sin cortapisas.

 

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