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Jean-Jacques Annaud - 1988 - 'El Oso'Durante su ya larga carrera, el director francés Jean-Jacques Annaud (que saltó a la fama con la atípica comedia bélica “La victoria en Chantant”, 1976, que logró el Oscar al mejor film extranjero para Costa de Marfil) ha demostrado su gusto por el cine de aventuras menos convencional y por explorar la relación entre el hombre y la naturaleza. Buena prueba de ello fueron las más que interesantes “En busca del fuego” (1981), “El nombre de la rosa” (1986) o esta emocionante y arriesgada historia que sigue las peripecias de un osezno con el fin de reflexionar sobre el paso a la edad adulta, el aprendizaje vital o el propio sentido de la vida; y además colocar al espectador frente a una estimulante experiencia cinematográfica avivada por los espectaculares paisajes austriacos (aunque el film está ambientado en la Columbia Británica), fotografiados magistralmente por Philippe Rousselot, y la sensible banda sonora de Philippe Sarde.

Un pequeño oso queda huérfano tras morir su madre en un desprendimiento. El pequeño conocerá a un oso kodiak que está siendo perseguido por unos cazadores profesionales (interpretados por Tchéky Karyo, estrella francesa que saltaría el charco como malo malísimo en “Dos policías rebeldes”, 1995, de Michael Bay; y el veterano Jack Wallace), y entre ambos surgirá una relación casi paternofilial.

Casi sin diálogos, el film propone una fábula ecologista, un viaje iniciático (con experiencias psicotrópicas y peligros de muerte) que nos lleva por caminos apenas andados en el cine: osos, perros, un puma, ranas alucinógenas y caballos esclavizados componen un elenco insólito en las peripecias tragicómicas del ingenuo osezno. Lo que hoy día se solucionaría tirando de efectos especiales (con animales creados digitalmente), Annaud lo logra a base de trabajo duro y profesionalidad (el rodaje duró casi tres años), con paciencia y pasión por lo que está contando; conviertiendo este film para toda la familia (pero con diversos niveles de significado) en una proeza técnica y narrativa. Un film bello, entrañable y conmovedor que no regala más realismo que muchos documentales supuestamente fieles al mundo natural.

 

– Para todos los que estén cansados de los actores al uso.

– Imprescindible para cinéfilos con conciencia ecologista.

 

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