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John Ford - 1934 - 'La patrulla perdida'Tras iniciarse en la realización cinematográfica en 1917 (año en que dirigió ya tres largometrajes y cinco cortos), el casi legendario director estadounidense John Ford desarrolló una extensa filmografía meramente alimenticia que lo convirtió en un maestro del oficio y dio apreciables obras del cine mudo como “El caballo de hierro” (1924) o “Tres hombres malos” (1924). En 1934 tenía 40 años y había dirigido más de 70 películas y con “La patrulla perdida” volvió a demostrar que podía crear una gran película en dos semanas, con a penas presupuesto, con un guión esquemático y un puñado de actores característicos (como Boris Karloff o Wallace Ford). El guionista Dudley Nichols (que lograría el Oscar al año siguiente por “El delator”; film que supuso también el primero de los cuatro Oscars de John Ford y un punto de inflexión en su carrera) adaptó con espíritu casi experimental una novela de Philip MacDonald; y Ford cogió el texto y lo convirtió en un claustrofóbico thriller bélico, un film situacional de aventuras poseedor de una atmósfera fantasmagórica.

Durante la I Guerra Mundial, el comandante de un pelotón de soldados británicos destinados en el desierto de Mesopotamia es alcanzado por un disparo y muere. Liderados ahora por el sargento (Victor McLaglen, que también consiguió el Oscar como protagonista de “El delator”), se perderán en el desierto mientras son asediados por enemigos árabes.

John Ford se alejó del western momentáneamente (volvería una y otra vez con obras maestras como “La diligencia”, 1939, “Centauros del desierto”, 1956, o “El hombre que mató a Liberty Valance”, 1962) para probar nuevas fórmulas narrativas que hacen del film un influyente ejercicio de ‘cine de autor’: optó por no mostrar a los enemigos, imbuyendo la película de un halo de incómodo misterio; aprovechó al máximo la premisa del asedio, influyendo en decenas de películas posteriores (desde “Los siete samurais”, 1954, de Akira Kurosawa a “Zombie”, 1978, de George A. Romero); y dejó para la posteridad uno de esos films que por su sencillez y su contundencia no envejecen nunca.

 

– Para interesados en originales formulaciones del cine de acción.

– Imprescindible para aficionados a los orígenes de los grandes directores de la historia.

 

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