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Wes Craven - 1977 - 'Las colinas tienen ojos'Aunque su carrera ha sufrido diversos altibajos, Wes Craven ha demostró ya desde sus inicios su compromiso inquebrantable con el cine de terror. La vanguardia, la innovación, el realismo sucio y la violencia extrema fueron sus armas en films de culto como “La última casa a la izquierda” (1972) o este perturbador y sangriento drama familiar que supuso la frontera entre el ‘proto-slasher’ (desde “Psicosis”, 1960, de Alfred Hitchcock, a “La matanza de Texas”, 1974, de Tobe Hooper) y la explosión del género que supuso “La noche de Halloween” (John Carpenter, 1978). “Las colinas tienen ojos” es un film irregular, generoso en defectos, pero Craven consigue imprimir suficiente tensión, desasosiego y humor negro como para que el espectador sin prejuicios (seguramente por el bajo presupuesto de que disponían) disfrute como un niño con su ambientación setentera, sus bizarros personajes y sus situaciones al borde del ridículo.

La familia Carter (un irónico nombre nada gratuito) viaja en caravana desde Ohio hasta California. En una gasolinera del desierto, el dependiente les advierte que no deben abandonar la carretera; pero deciden hacer caso omiso y se internan en una zona inhóspita. Tras quedarse tirados en medio de la nada, el padre intentará volver a la gasolinera, pero ya han llamado la atención de alguien.

Además de construir una influyente y entretenida joya de la serie B (dejando para la posteridad iconos del terror moderno como Pluto, ese engendro motorizado interpretado por Michael Berryman), Wes Craven contrapone dos mundos que cohabitan en la sociedad por medio de la confrontación entre las dos familias que aparecen en la película (creando una suerte de brutal parábola social): por un lado la civilizada y remilgada que ha de recurrir a sus instintos primarios para sobrevivir; y por otro lado la familia mutante y canibal que se comporta como una manada de depredadores. Su éxito dio lugar a una secuela, notablemente inferior, dirigida por el propio Craven en 1984; además de un interesante remake homónimo con el que Alexandre Aja debutó en el cine americano.

 

– Para amantes del cine de terror de bajo presupuesto.

– Imprescindible para interesados en la historia del cine de terror moderno.

 

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