CINEBLOG.NET

 

Alfred Hitchcock - 1963 - 'Los Pájaros'La siempre perversa mirada de Alfred Hitchcock se puso al servicio de este relato de terror con tintes surrealistas (en su última obra maestra incontestable después de tres décadas cargadas de ellas) que refuerzan la complejidad de la historia y sus diversas interpretaciones: desde la crítica ecologista hasta la, recurrente en Hitchcock, simbología psicologista, pasando por esa relación amor-odio del director inglés hacia el sexo femenino. “Los Pájaros” arranca como una especie de comedia romántica, con dos personajes muy diferentes que indudablemente acabarán juntos al final del film; pero en un giro argumental, Hitchcock va introduciendo al espectador en una angustiosa y catastrófica odisea en la que la Naturaleza parece revelarse en contra del ser humano; en una trama en la que (como con sus queridos ‘mcguffins’) lo de menos es el porqué, lo importante es el ‘camino’ que recorren los personajes.

Una joven rica y caprichosa (Tippi Hedren) se enamora, en San Francisco, de un abogado (Rod Taylor) en una tienda de animales. Al día siguiente decide sorprenderlo llevándole unos agapornis que le habían gustado a Bodega Bay, el pueblo de la costa donde viven su madre y su hermana. Pero su llegada parece traer también alguna clase de perturbación en las aves del lugar.

El inquietante guión de Evan Hunter (basado en un relato corto de Daphne Du Maurier, autora a la que Hitchcock ya había llevado al cine en “Posada Jamaica”, 1939, y “Rebeca”, 1940) iba a convertirse en un episodio de la serie “Alfred Hitchcock presenta…” hasta que el director inglés le echó un vistazo, le encantó y decidió convertirlo en su película número 50. Vuelta de tuerca al cine de animales gigantes (“Tarántula” o “La humanidad en peligro”) o plagas imparables (“Cuando ruge la marabunta”), que tanto éxito había tenido en la década anterior, por medio de su característico y magistral uso del suspense, la tensión y el ritmo cinematográfico. Una soberbia banda sonora a base de turbadores sonidos (Bernard Herrmann aparece como ‘consultor de sonido’), un enfermizo sentido del humor y un atrevido final que te deja con la boca abierta redondean este influyente clásico del cine de terror de autor.

 

– Para fans del cine de terror o algo parecido.

– Imprescindible para cualquier amante del cine.

 

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies