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Rian Johnson - 2005 - 'Brick'En su debut en el largometraje, Rian Johnson (“Los hermanos Bloom”, 2008, o “Looper”, 2012) traslada las peripecias de Phillip Marlow y Sam Spade a un ambiente ‘high school’ impersonal y opresivo creando una estimulante historia clásica de detectives, con femme fatale, jefe mafioso, crímenes y esas urbanizaciones californianas en las que Humphrey Bogart siempre encontraba alguna jovenzuela con una sobredosis entre restos de una orgía. Un estupendo Joseph Gordon-Levitt protagoniza el film con el porte cansado y entrometido del mejor ‘huelebraguetas’, recibiendo palizas e inmorales ofertas de vender su alma al diablo. El film, con su utilización de ciertas constantes adolescentes como perfectos vehículos para una trama de cine criminal (la amargura, cinismo e idealismo propia de esas edades), se convirtió en un clásico instantáneo al margen de modas, tan cinéfilo como interesante.

Brendan Frye (Joseph Gordon-Levitt) es un joven estudiante de instituto que intenta pasar desapercibido, sin meterse con nadie. Un día recive una extraña llamada de Emily (Emilie de Ravin), una exnovia. Esta aparece al día siguiente muerta, así que Brendan intentará descubrir quién es el responsable; sus únicas pistas son unas palabras que dijo Emily: ‘brick’, ‘pin’, ‘tug’ y ‘poor Frisco’.

Rian Johnson consiguió perfilar unos carismáticos personajes trasladando los estereotipos del cine negro a este entorno de ‘high school’ (inolvidable ese casi mitológico ‘gangster’ interpretado por Lukas Haas), donde el comisario es sustituido por el director del instituto (interpretado por Richard Roundtree, un guiño a los detectives poco convencionales) y la rata de biblioteca que coopera como agente de información del protagonista se convierte en el joven geek. Johnson supo condensar 60 años de cine negro (de “El halcón maltés” al anime “Cowboy Bebop”) en esta joya del cine que supuso el más contundente soplo de aire fresco para el cine negro desde “Pulp Fiction” (Quentin Tarantino, 1994) y que corroboró, tras “Mysterious Skin” (Gregg Araki, 2004), que Gordon-Levitt podía dar mucho de si.

 

– Para cualquiera que quiera echar un vistazo al cine moderno que se mira en el pasado.

– Imprescindible para cinéfilos que echan de menos el espíritu de “El Halcón Maltés” y “El sueño eterno”.

 

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