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Samuel Fuller - 1963 - 'Corredor sin retorno'Tras unos prolíficos años 50 cargados de joyas independientes de culto, descarnadas y crudas, como “Casco de hierro” (1951) o “Manos peligrosas” (1953), Samuel Fuller (que aún tardaría en ser reconocido como el genio que era) construyó una de sus mejores películas con esta historia de un periodista infiltrado en un centro psiquiátrico. Con un presupuesto ínfimo, Fuller urde un descenso hacia los infiernos de la locura por medio de situaciones delirantes y crueles que intensifican la crítica a esta clase de establecimientos y a la sociedad en general por extensión, a la hipocresía y al control del diferente (eso si, sin dejar de lado su habilidad para el espectáculo pulp). Drama psicológico desasosegante compuesto a base de planos breves que remiten a las alucinaciones y que demuestra la maestría de Fuller para el impacto visual y la vanguardia contenida (como esos planos en color insertados entre los sueños del protagonista).

Johnny Barrett (Peter Breck) es un periodista que sueña con ganar el premio Pulitzer haciéndose pasar por loco en un hospital mental en el que se ha cometido un asesinato. Johnny comenzará a investigar durante su reclusión, empezando por los tres testigos del crimen: Stuart (James Best), un ex-combatiente sureño; Trent (Hari Rhodes), un negro que cree que pertenece al Ku Kux Klan; y Boden (Gene Evans), un traumatizado científico atómico.

Auténtico ‘tour de force’ autoral en el que Samuel Fuller dirige, produce y escribe el guión (incluso participó en la fotografía); introduciendo una serie de temas candentes de la época que complementan a la crítica a las instituciones mentales y la corrupción sanitaria (el miedo al poder de la energía atómica, el racismo, las consecuencias de la guerra o la sexualidad poco convencional). Con más de una película rodada al año desde 1949 y sin perder de vista el objetivo principal (conseguir una película que entretenga, escandalice y se haga un hueco en las taquillas sin haber invertido mucho dinero en ella), Fuller demuestra tener unas aspiraciones que trascienden la pura comercialidad.

 

– Para investigadores del cine de serie B comprometido y populista.

– Imprescindible para comenzar a conocer a un grande: Samuel Fuller.

 

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