CINEBLOG.NET

 

Don Chaffey - 1963 - 'Jasón y los argonautas'El primer film en el que el gurú de la ‘stop-motion’ Ray Harryhausen fue acreditado en tareas de producción (además de como creador de los efectos especiales) es un entrañable clásico del cine de aventuras fantásticas que demostraba la importancia e influencia que su trabajo estaba adquiriendo en Hollywood gracias a films como “El monstruo de tiempos remotos” (Eugène Lourie, 1953), “Simbad y la princesa” (Nathan Juran, 1958), o “La isla misteriosa” (Cy Endfield, 1961). Su correcta, pero plana, realización a cargo del irregular Don Chaffey (curtido en televisión y productos Disney como la popular “Pedro y el dragón Elliot”, 1977) y un ingenuo guión al que parece costarle arrancar no son taras suficientes para menoscabar el hecho de que “Jasón y los argonautas” se haya convertido en uno de los más carismáticos iconos cinéfilos de varias generaciones. Las imaginativas creaciones de Harryhausen van dosificándose durante el metraje logrando un inolvidable recital de imaginativos monstruos que culminan en la mítica secuencia de los esqueletos.

El film nos cuenta la leyenda griega de Jasón (Todd Armstrong), el cual recluta a los mejores héroes de Grecia para partir a la búsqueda del Vellocino de Oro, para sí poder ocupar el trono de Tesalia. A bordo de la nave Argo vivirán inumerables aventuras enfrentándose a peligros como un gigante de bronce, las Arpías o la Hidra de siete cabezas.

Un protagonista que no pasaba de ser una cara bonita (Todd Armstrong se suicidó en 1992 tras enterarse que tenía SIDA), secundado, eso si, por prestigiosos actor británicos (Jack Gwillim, Patrick Troughton, Nigel Green o el icono sexual Honor Blackman); tampoco hacían sombra a los efectos ideados por Harryhausen, los cuales si tenían un acompañamiento digno en la épica partitura del gran Bernard Herrmann (en su cuarta colaboración con Harryhausen). “Jasón y los argonautas” no es una obra maestra, no es perfecta pero si que es un entretenimiento incontestable, el film que sacó las creaciones de Harryhausen de las sesiones dobles de los autocines y las colocó en lo más alto del imaginario fantástico cinematográfico.

 

– Para amantes del cine de aventuras comercial clásico.

– Imprescindible para espectadores asqueados con tantos efectos digitales y animación CGI.

 

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies