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Akira Kurosawa - 1958 - 'La fortaleza escondida'Aunque tal vez un tanto ensombrecida por la inmensa cantidad de obras maestras que Akira Kurosawa ha dirigido (“Rashomon”, 1950, “Los siete samuráis”, 1954, “El infierno del odio”, 1963, “Dersu Uzala”, 1975, o “Ran”, 1985), “La fortaleza escondida” ha sido recuperada para las nuevas generaciones como influencia confesa de George Lucas para “La Guerra de las Galaxias” (1977). Pero más allá de esto, estamos ante una soberbia muestra del mejor cine de acción y aventuras, con un ritmo incansable, un aliento clásico, una realización virtuosa y un argumento que, como es habitual en la filmografía del maestro japonés, se enriquece gracias a diversas interpretaciones e implicaciones sociales, morales e históricas. Kurosawa consigue mezclar en una amena narración el mejor cine de samuráis con el humor más ingenioso (esos dos desertores antecedentes de C-3PO y R2-D2), regalándonos un deslumbrante espectáculo de época visualmente hipnótico y muy entretenido.

Makabe Rokurôta (Toshiro Mifune) es el general de un clan que ha sido derrotado; escolta a la princesa Yuki Akizuki (Misa Uehara) hasta lugar seguro. Junto a ellos viajarán Tahei y Matashichi (Minoru Chiaki y Kamatari Fujiwara), dos codiciosos campesinos que han tenido una mala experiencia durante el enfrentamiento entre los dos clanes. Estos intentarán hacerse con el oro de la princesa Yuri.

“La fortaleza escondida” se convirtió rápidamente en el mayor éxito de taquilla de la carrera de Kurosawa (al menos hasta la llegada de “Yojimbo”, 1961), lo que pone de relive la condición del film de entretenimiento de primera (tal vez no tenga tanto trasfondo como otras obras, pero es de visión obligada). Pionera comedia de aventuras con la que Kurosawa volvía a utilizar el pasado de su país para hablarnos de heroísmo y de crecimiento moral de manera épica y contundente; con la que volvía a demostrar porqué lo calificaban como el director japonés más occidentalizado (su manera de colocar y mover la cámara, su espíritu de rudeza con alma y sus argumentos repletos de tipos duros lo emparentan con John Ford).

 

– Para una divertida sesión de paralelismos con “La Guerra de las Galaxias”.

– Imprescindible para coleccionistas del mejor cine de aventuras.

 

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