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George Waggner - 1941 - 'El hombre lobo'A pesar de que “El hombre lobo” no fue la primera película sobre licántropos de la Universal (en 1935, Stuart Walker dirigió “El lobo humano”), si que fue la que verdaderamente estableció el canon de este subgénero del cine de terror. El mediocre y afectado Lon Chaney Jr., hijo del mítico actor del cine de terror mudo, fue el encargado de ponerse en la piel del que se reveló como el cuarto Monstruo Clásico de la Universal (tras Drácula, Frankenstein, el Hombre Invisible y la Momia); y la elección como director del anónimo George Waggner (que también hizo las labores de producción), especializado en cine de género (bélico, terror, aventuras, western, …), demostraba las ambiciones del estudio con respecto al film. Pero aunque fuese concebida como un entretenimiento de bajo presupuesto para públicos poco exigentes, el film en el que se miran todas la películas de hombres lobo posteriores se convirtió con el tiempo en uno de los clásicos más entrañables del cine de terror clásico.

Tras la muerte de su hermano, Larry Talbot (Lon Chaney Jr.) regresa a su pueblo natal en Gales. Una noche, Larry intenta salvar a una joven del ataque de un lobo y resulta herido. Una gitana llamada Maleva (Maria Ouspenskaya) le descubrirá que en realidad no era un lobo el que lo había herido, sino un hombre lobo, y ahora el ha heredado la maldición.

No solo estamos ante un film de los años 40, sino que también cuenta con numerosas limitaciones técnicas incluso para la época (los efectos especiales son casi inexistentes). Pero esto no impide que podamos disfrutar con esta historia seminal (con guión original, sin base literaria, del excelente Curt Siodmak) en la que la ingenuidad y la simplicidad del argumento no despierta más que simpatía. Una siniestra escenografía (en consonancia con la psicología torturada del protagonista), el desfile de mitos de otros films de horror de la Universal (Bela Lugosi, Claude Rains o Lon Chaney Jr., que volvió a interpretar al hombre lobo en “Frankenstein y el Hombre Lobo”, 1943, de Roy William Neill) y su condición de forjadora de una legenda que llega hasta nuestros días, hacen obligatorio su visionado.

 

– Para coleccionistas de Monstruos Clásicos.

– Imprescindible para interesados en la licantropía en el cine.

 

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