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Henry Selick - 1993 - 'Pesadilla antes de navidad'Si “Pesadilla antes de Navidad” se ha convertido en una de las mejores películas de animación de la historia del cine se debe a la confluencia de tres talentos perfectamente coordinados (en realidad muchos más): Tim Burton (en su mejor momento, entre “Batman vuelve”, 1992, y “Ed Wood”, 1994), que ideó la historia y los carismáticos personajes, además de producir el film; Danny Elfman (compositor fetiche de Burton desde antes de “La gran aventura de Pee-wee”, 1985), que creó las geniales canciones que vertebran la película y las interpretó con la voz de Jack Skellington (cuando no cantaba la voz era de Chris Sarandon); y Henry Selick (“James y el melocotón gigante”, 1996, o “Los mundos de Coraline”, 2009), animador de carácter que conoció a Burton a finales de los 70, cuando ambos trabajaban en la Disney. Entre los tres crearon un inolvidable y siniestro cuento de hadas con forma de musical que volvió a poner de moda la animación ‘stop motion’.

Jack Skellington es el habitante más querido de la Ciudad de Halloween y la figura principal de la fiesta que celebran todos los años. Pero Jack está un poco cansado de hacer siempre lo mismo, así que cuando, por casualidad, conoce la Ciudad de la Navidad, decide trasladar los regalos, Santa Claus y el espíritu navideño a su ciudad. Pero introducir esos cambios en Halloween resulta ser más dificil de lo que parecía.

Mezclando el espíritu irreverente de “El Grinch” de el Dr. Seuss, los monstruos clásicos de la Universal, el expresionismo alemán (en encuadres e iluminación), las obras de Ray Harryhausen o Charles Addams y los fantasmagóricos cartoons de Betty Boop “Minnie the Moocher” (1932) y “The Old Man of the Mountain” (1933), Tim Burton y Caroline Thompson (guionista también de “Eduardo Manostijeras”, 1990) crearon un universo original (pero un collage de influencias después de todo) y atractivo con forma de recargado y oscuro musical, repleto de personajes para el recuerdo y situaciones incómodas; un cuento moral del que se desprende la lección de que hay que aceptarse a sí mismo (o una más ambigua: no intentes ser lo que no eres).

 

– Para amantes de los cuentos macabros para toda la familia (o casi).

– Imprescindible para interesados en la animación fotograma a fotograma.

 

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