CINEBLOG.NET

 

Howard Hawks - 1932 - 'Scarface, el terror del hampa'Temprana e imprescindible muestra del cine de gangsters más violento, brutal y trágico. Howard Hawks conseguiría su primera obra maestra incuestionable (de como mínimo una decena de ellas: “La fiera de mi niña”, 1938, “El sueño eterno”, 1946, o “Río Bravo”, 1959) con este relato criminal que retrataba los turbulentos años de la ley seca cuando aún estaba en vigor (sería abolida en 1933), confeccionando una parábola del auge del crimen organizado por medio de la carismática figura de Tony Camonte, inspirado en el famoso Al Capone (que fue encarcelado por evasión de impuestos aquel mismo año). Así, podemos considerar “Scarface, el Terror del hampa” como una especie de drama social que intentaba profundizar en una problemática comunitaria con un tono un tanto expresionista; pero a la vez es una de las piedras angulares del nacimiento de uno de los géneros cinematográficos por excelencia.

El film cuenta la historia de Tony Camonte (un estupendo y sobreactuado Paul Muni), el secuaz sin escrupulos del gangster Johnny Lovo (Osgood Perkins), que tras acabar con todos los rivales de su jefe desbanca también a este y se establece a golpe de subfusil Thompson como el rey de Chicago. Pero su imperio se desmoronará, no porque no pueda controlar las mafias de la ciudad, sino por su vida personal, tan excesiva como confusa, y la relación con su hermana (Ann Dvorak).

Desde 1927 (año de “Underworld” de Josef Von Sternberg) hasta 1934 (cuando se estableció el dañino ‘Código Hays’ de moralidad en el cine) se realizaron una serie de impactantes films de gangsters (amén de otros géneros) en los que las imágenes escabrosas, la sensualidad (y la sexualidad) o las escenas de acción no estaban coartadas; “Scarface, el Terror del Hampa” fue una de las mejores, manteniendo hoy día toda esa energía psicopática y excesiva que Al Pacino supo canalizar en el remake de Brian de Palma (“El precio del poder”, 1983), en el que se sustituía la nacionalidad italiana por la cubana y el alcohol por la cocaína (por gentileza de un concienzudo Oliver Stone como guionista).

 

– Para sorprenderse comparándola con “El Precio del Poder”.

– Imprescindible para saber hasta dónde podían llegar en Hollywood antes de las cruzadas antivicio e inmoralidad.

 

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies