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Steven Soderbergh - 2000 - 'Traffic'El irregular, pero siempre atrevido, Steven Soderbergh (“Sexo, mentiras y cintas de vídeo”, 1989, “Erin Brockovich”, 2000, o “Ocean’s Eleven”, 2001) bordó aquí este thriller dramático sobre unas vidas cruzadas alrededor de la droga desde distintos puntos de vista y estados de ánimo (afectando a distintos estratos sociales y culturales). De la policía mexicana a los consumidores estadounidenses, pasando por los camellos, los agentes de la DEA o un juez que cree poder hacer algo; todo relatado a través de unas imágenes de fuerte importancia estética cargadas de saturaciones y claroscuros. Un reparto coral que no tiene desperdicio (a los protagonistas se unen Albert Finney, Don Cheadle, Tomas Milian, Topher Grace, Luis Guzman, Salma Hayek o Steven Bauer) y una historia que trata de hacer del realismo y la exhaustividad sus puntos fuertes son suficientes razones para que “Traffic” esté entre las mejores y más completas películas jamás rodadas en torno al mundo de la droga.

En México, el policía Javier Rodríguez (Benicio del Toro, que logró el Oscar al mejor secundario) se enfrenta al narcotráfico cada día, ahora intantará detener a un importante asesino del Cártel de Tijuana. En EE.UU., el juez Robert Wakefield (Michael Douglas), recien elegido Presidente de la Política Nacional de Control de Drogas, descubre que su hija es adicta. En San Diego, un grupo de la DEA, logra detener a Eduardo Ruiz (Mel Ferrer), un socio del jefe de la droga Carlos Ayala (Steven Bauer).

El concienzudo y oscarizado guión de Stephen Gaghan (que adaptaba una miniserie británica de los 80), tiene en el nervioso pulso de la cámara y la curiosa paleta visual de Soderbergh (que se ocupa también de la fotografía) sus mejores aliados (además del arduo montaje de Stephen Mirrione); logrando una experiencia narrativa y visual (a veces cercana al documental) a la altura de esa épica humana y social que desprende el argumento. Tan solo un final demasiado convencional merma el conjunto, pero que quita que estemos ante una obra fundamental (algo olvidada) del cine moderno.

 

– Para todos los que quieren saber de dónde salen y a dónde van las drogas.

– Imprescindible para los amantes de los dramas corales.

 

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