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Robert Mulligan - 1972 - 'El otro'Una de las más perversas y siniestras visiones de la infancia jamás filmada, “El Otro” es un inquietante cuento gótico americano de escalofriante terror psicológico relatado a través de los ‘ingenuos’ ojos de un niño (a pesar de que acusasen a Robert Mulligan de crear un ambiente excesivamente nostálgico). El guión del actor de segunda Tom Tryon (basado en su propia novela), la bucólica y perfeccionista dirección de Mulligan (“Matar a un ruiseñor”, 1962, “Amores con un extraño”, 1963, o “Verano del 42”, 1971), la acertada banda sonora del siempre efectivo Jerry Goldsmith (que en 1976 lograría el un Oscar por “La profecía”, de Richard Donner, otra aproximación a la maldad desde la infancia), los paisajes rurales de la américa profunda (con esa inrresistible fotografía granulada del mítico Robert Surtees) y la fríamente turbadora interpretación de los gemelos protagonistas (Chris y Martin Udvarnoky) nos llevan a una suerte de concepción del mal, de ausencia de moral, como algo fundamentalmente genético, intrínseco y hasta trascendental.

El film sigue las peripecias de Niles y Holland, dos hermanos gemelos que, durante los años 30, viven con su abuela en una granja. Su padre ha muerto recientemente y su madre está recluida en una habitación desde entonces. Holland muestra un comportamiento más violento y amoral que Niles, el cual es arrastrado un poco por las travesuras de su hermano.

A pesar de que no era la primera vez, ni sería la última (a esta debe mucho “El buen hijo”, 1993, de Joseph Ruben, por ejemplo), que el universo de la infancia se fundía con el horror, “El otro” supo crear una atmósfera angustiosa, en la que el calor y la luz estival funcionan como elementos de presión sobre el espectador, dejándolo en un estado de malestar y extrañeza. Pero no estamos ante un film tramposo y manipulador (a pesar del algo predecible giro final), sino que Mulligan rueda dejando que vayamos descubriendo, cada uno a su ritmo, las intenciones y los mecanismos de la historia (como esa polémica decisión de no mostrar nunca a los dos hermanos dentro de un mismo plano).

 

– Para amantes del mejor gótico americano.

– Imprescindible para los amantes de los retrueques argumentales y los trucos de guión.

 

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