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Wayne Wang - 1995 - 'Smoke'El personal y a menudo cinéfilo universo literario del neoyorquino Paul Auster tuvo su mejor traslación al cine en esta comedia dramática con guión del propio escritor y bajo la cuidada dirección del hongkonés afincado en EE.UU. Wayne Wang (“El club de la buena estrella”, 1993, “La caja china”, 1997) en el punto más alto de su carrera (luego tomaría unos derroteros más románticos). El perfecto equilibrio entre lo cotidiano y lo excepcional, aderezado con cierto tono mágico-realista, llena de humanismo unos personajes que se mueven entorno al estanco de un impagable Harvey Keitel en una esquina de Brooklyn. La soledad y el azar que la atenua de vez en cuando son los temas principales de esta joya un tanto olvidada con reparto coral de lujo (un atormentado Forest Whitaker, William Hurt como trasunto del propio Auster o una enigmática Stockard Channing) y una acertada banda sonora en la que se mezclan Tom Waits, Jerry García o Louis Prima.

Auggie Wren (Harvey Keitel) es el dueño de un estanco en Brooklyn que cada mañana hace una foto exactamente desde la misma esquina. Auggie servirá de revulsivo artístico para que Paul Benjamin (William Hurt), un escritor en crisis comience a superar la muerte de su esposa. Paul acogerá en su casa a Rashid (Harold Perrineaud Jr.), un joven que busca a su padre.

“Smoke” es un catálogo compuesto por una serie de personajes que intentan recomponer sus vidas (marcadas por la pérdida y la búsqueda de una identidad propia) por medio de la empatía y la solidaridad en un mundo inhóspito dominado por el azar. Pero Wang y Auster tratan las historias con cierto optimismo, con cierta confianza en el hombre como eminentemente bueno; confeccionando un rompecabezas trufado de relatos tan cotidianos como emotivos (y simbólicos), como esa inolvidable ‘historia de navidad’ protagonizada por Auggie. Tras terminar la película, los autores tuvieron tiempo de rodar una recomendable secuela casi instantánea titulada “Blue in the face”: una ampliación posmoderna, llena de cameos y humor, del universo creado alrededor del estanco del entrañable protagonista.

 

– Para quien guste de las tragicomedias urbanas de calidad.

– Imprescindible para los fans de Paul Auster y del azar como fuente de moral.

 

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