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37 - Joon-ho Bong - 2003 - 'Crónica de un asesino en serie'Antes de asaltar las taquillas de todo el mundo con esa esa inusual ‘monster movie’ llamada “The Host” (2006), el coreano Bong Joon-ho (“Rompenieves”, 2013) dirigió este intenso thriller psicológico entorno a la investigación de los crímenes de un asesino en serie real de los años 80. La obsesión por la búsqueda incesante, que no es más que una metáfora de la búsqueda humana de perfección, marca a los perseguidores e idealiza al perseguido, convirtiendo el film en una compleja reflexión acerca de la delgada línea entre la verdad y lo falso. La estructura clásica del thriller de ‘serial killers’ sirve de punto de partida (y de base sobre la que jugar con todos los clichés del género) a Joon-ho para crear un film original, vigoroso, tenso, intrigante y sorprendente, perfectamente interpretado, que mezcla géneros con maestría y tiene uno de esos finales que aún pasean por tu cabeza mucho tiempo después de ver la película.

Ambientada en 1986, Park Doo-man (Song Kang-ho, actor fetiche de Joon-ho) y Cho Yong-koo (Kim Roe-ha) son dos detectives de la policía de Corea del Sur que investigan dos violentos asesinatos que parecen haber sido cometidos por la misma persona. La llegada de un detective de la capital (Kim Sang-kyung), perturbará su investigación.

“Memories of Murder (Crónica de un asesino en serie)” nos sumerge con realismo (y un negro sentido del humor) en esta ambigua investigación policial, creando una atmósfera angustiosa y perfilando unos personajes psicológicamente creíbles (que evolucionan desde un inicio de tintes comico-costumbristas a un dramático y sombrío final); pero también nos habla de una de las épocas más tumultuosas de la historia reciente de Corea del Sur, su transición a la democracia (el gobierno dictatorial del golpista general Chun Doo-hwan cayó en 1987), utilizándola como intencionado telón de fondo de esta parábola pesimista de la futilidad de los intentos humanos por lograr el conocimiento exacto; de esta oda a las paradojas y las imperfecciones de la vida, adecuada para una sesión doble con “Zodiac” (David Fincher, 2007).

 

– Para los que son capaces de leer entre líneas.

– Imprescindible para cualquier amante del cine con mayúsculas.

 

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