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002 - George Seaton - 1947 - 'De ilusión también se vive'Director y guionista capaz de manejarse con solvencia en dramas (“La angustia de vivir”, 1954), comedias (“Enséñame a querer”, 1958), thrillers (“Espía por mandato”, 1962) e incluso cine de catástrofes (“Aeropuerto”, 1970), George Seaton tuvo su mayor éxito con esta bienintencionada comedia familiar que se convirtió casi instantáneamente en una de las grandes películas navideñas de la historia del cine (un subgénero no muy dado a las obras maestras). George Seaton recopiló en esta conmovedora e influyente película (con el inevitable edulcoramiento propio de este subgénero) casi todos los grandes motivos del cine navideño (Santa Claus, los villancicos, los niños, la pérdida de la fe en lo fantástico, como el mercantilismo capitalista merma el espíritu de la Navidad, …) y los enfrentó al realismo escéptico y alienante de la gran ciudad, materializado en la competición empresarial y los procesos judiciales.

Cuando Kris Kringle (Edmund Gwenn), descubre que el actor que va a interpretar a Santa Claus, en un desfile navideño de unos grandes almacenes, va borracho; una ejecutiva (Maureen O’Hara) de estos decide contratarlo a el como su sustituto. Su alegría y parecido físico lo convierte en muy popular, con lo que cuando confiesa ser el verdadero Santa Claus mucha gente comienza a pensar si no será cierto.

“De ilusión también se vive” tuvo el acierto de trasladar el eterno debate de la infancia de si Santa Claus existe o no (debate que también simboliza el paso a la edad adulta) a los juzgados, logrando combinar un cine judicial en el que se sustituían los habituales acusados gangsteriles por un entrañable anciano de barba blanca con ese cine para toda la familia que exalta valores tan universales y necesarios como políticamente correctos. Una de esas obras clásicas, perfectamente rodada e interpretada (encontramos a Natalie Wood con 9 años), con la que los EE.UU. se apropiaban de la Navidad ‘americanizándola’ por medio de su omnipresente industria cinematográfica; fundando iconos, costumbres, estándares,…  y adoptando otros como propios.

 

– Para coleccionistas de las joyas más bienintencionadas del cine navideño.

– Imprescindible para interesados en la evolución de ese icono llamado Santa Claus.

 

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