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27 - Buster Keaton & Donald Crisp - 1924 - 'El navegante'Superada su etapa de cortometrajista (como director, actor y guionista), que había dejado para la posteridad una veintena de piezas magistrales de humor físico de 1917 a 1923, Buster Keaton (“El moderno Sherlock Holmes”, 1924, “Siete ocasiones”, 1925, o “El héroe del río”, 1928) fu perfeccionando su técnica con algunas de las mejores comedias que dio el cine mudo. En “El navegante”, el ingenioso actor de Kansas que se escondía tras un rostro impasible (con lo que lograba escindir el humor de la emoción, al contrario de las intenciones de Charles Chaplin) volvió a confiar en el guionista Clyde Bruckman (con quien llegó a codirigir “El maquinista de La General”, 1926) para sustentar, con un argumento sencillo pero repleto de jugosos detalles, sus arriesgados gags humorísticos, su prodigioso sentido de la coreografía circense y sus ansias por superarse a sí mismo; todo a un ritmo trepidante (el film solo dura 60 minutos) y con un tono ácidamente burlesco.

Rollo Treadway (Buster Keaton) es un joven acomodado que enamorado de Betsy O’Brien (Kathryn McGuire), hija de un armador, decide pedirle que se case con el. Ella lo rechaza, aunque por cosas del destino ambos acaban solos y a la deriva en medio del océano Pacífico en un enorme barco.

Uno de los temas predilectos de Buster Keaton (el hombre contra la máquina) vuelve a funcionar aquí como ‘leit motiv’ humorístico; desde esos artilugios a base de cuerdas y poleas que tanto le gustaban a ese barco que funciona tanto como escenario como personaje y del cual Keaton aprovecha al máximo su dispar pero sólida arquitectura. Además, la trama y los personajes del film toma forma también de un relato de iniciación y maduración, desde el esnobismo de dos niños ricos incapaces de sobrevivir por ellos mismos a esa pareja de un tanto ridículos osados aventureros que ‘salvan el día’. Con todo esto, el festival de ingenios acrobáticos, visuales y técnicos (como en esa innovadora secuencia bajo el agua, ejemplo del ‘más difícil todavía’ de Keaton) de “El navegante” luce mucho más intensamente, como la obra maestra del ‘slapstick’ que es.

 

– Para iniciarse en la comedia muda.

– Imprescindible para coleccionistas de mitos cinematográficos.

 

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