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Stanley Kubrick - 1956 - 'Atraco Perfecto'Con su tercer largometraje (antes de trabajar con Kirk Douglas en “Senderos de Gloria”, 1957, lo que lo llevó a sustituir a Anthony Mann en la dirección de “Espartaco”, 1960), un Stanley Kubrick con 28 años completó su díptico de cine negro (el año antes había rodado “El beso del asesino”) con esta opresiva y calculada obra maestra del cine de atracos que funciona con la precisión de un reloj suizo; además de servir como soberbio broche a la edad de oro de un género (el cine negro) que había gozado de gran popularidad sobre todo en los 40. Con la ayuda del novelista Jim Thompson (‘La Huida’) en los diálogos, Kubrick construyó un meticuloso puzzle narrativo a ritmo vertiginoso (rompiendo la linealidad de la historia) con las piezas prototípicas del cine negro clásico; y junto al mítico director de fotografía Lucien Ballard (“Laura”, 1944, de Otto Preminger) crearon una atmósfera malsana que tiene su clímax emocional y narrativo en un inolvidable final.

Johnny Clay (un durísimo Sterling Hayden) ha pasado sus últimos cinco años en la cárcel planeando el robo a un hipódromo. Cuando sale recluta a cinco personas sin antecedentes penales para llevar a cabo su plan, fácil, límpiamente y sin heridos. Pero su plan no es tan perfecto como había calculado.

Kubrick demostró lo que en los años posteriores se haría patente: que no había nadie como el para conseguir mediante los códigos de un género popular (comedia, ciencia-ficción, terror o, en este caso cine negro) una obra maestra del cine. Y es que a pesar de ciertas irregularidades (debidas tal vez a una ambición que superaba sus medios), “Atraco perfecto” contiene suficientes elementos como para ser considerada uno de los grandes clásicos del cine de atracos: su peculiar estructura que va desde un desconcertande inicio hasta un final en el que todas las piezas terminan encajando en su lugar, sus estupendas interpretaciones de roles estándar pero bien perfilados a cargo de actores habituales del género o ese espíritu fatalista omnipresente (desde el título original: “The Killing”, “La Matanza”) y un tanto moralista.

 

– Para cualquier aficionado al cine negro clásico con sustancia.

– Imprescindible para los que no conozcan las primeras películas de Stanley Kubrick.

 

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