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Alan Parker - 1987 - 'El corazón del ángel'Pesadillesca fusión de cine negro y terror sureño que se ha convertido con el tiempo en un imprescindible film de culto. Un turbia historia detectivesca cargada de erotismo animal, satanismo y vudú que supuso un nuevo salto genérico en la trayectoria cinematográfica de Alan Parker (tras la tragedia carcelaria “El expreso de medianoche”, 1978, el musical progresivo “Pink Floyd The Wall”, 1982, o el drama postbélico “Birdy”, 1984) y la cima del Mickey Rourke de los 80. Controvertida desde el momento de su estreno debido a la atlética secuencia de sexo entre Rouke y Bonet (por entonces hija mayor de Bill Cosby en la exitosa sitcom homónima), “El corazón del ángel” es mucho más que eso; es un ejercicio de estilo, algo irregular pero muy carismático, que evoca la magia negra y a Dashiell Hammett mezclando el perturbador sentido pesadillesco de Roman Polanski de films tan dispares como “Chinatown” (1974) o “La semilla del diablo” (1968) con la pantanosa brujería haitiana del sur de los EE.UU.

Harry Angel (Mickey Rourke) es un desvencijado detective privado de Nueva York que es contratado por Louis Cyphre (Robert De Niro)para encontrar a un músico desaparecido. El rastro lo llevará hasta Nueva Orleans, donde conocerá a Epiphany Prodfoot (Lisa Bonet), la pasional hija de un sacerdote vudú.

La oscura y húmeda iluminación de Michael Seresin, la tenebrosa banda sonora del romántico (en el mejor sentido) Trevor Jones y la siempre profesional puesta en escena de Alan Parker (así como su cuidado diseño de producción) confieren al film una atmósfera densa y sudorosa en la que la trama, adaptada por el propio Parker a partir de la novela de William Hjortsberg (guionista de “Legend”, 1985, de Ridley Scott), se desarrolla potenciando su interés y su originalidad (a pesar de que su trama bien podía estar protagonizada por Sam Spade o Phillip Marlowe). Una estimulante mezcla de géneros que supera el hecho de que su guión sea un tanto inconexo a base de sumergirnos en un atractivo y turbio universo al que deben mucho otros films ‘detectivescos’ como “Seven” (David Fincher, 1995) u “Old Boy” (Chan-wook Park, 2003).

 

– Para amantes del cine negro renovado, pero solo por fuera.

– Imprescindible para satánicos con gabardina.

 

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