CINEBLOG.NET

 

Dominic Sena - 1993 - 'Kalifornia'El estadounidense Dominic Sena (que alcanzaría popularidad con films de acción como “60 segundos”, 2000, u “Operación Swordfish”, 2001), como parte de esa primera oleada de directores de videoclips que comenzaron a asomarse al cine en los años 90 (como David Fincher, junto al que fundó la productora Propaganda Films), convirtió este turbio thriller con forma de road movie en un ejercicio estético, polvoriento y paranoico, en el que se profundiza con cierta complejidad casi científica en las razones y la genealogía de los asesinos en serie. Los siniestros y semidesiertos parajes de la América profunda en los que se desarrolla esta especie de versión metapsicológica de la historia de Bonnie & Clyde, parecen indicarnos que en realidad las intenciones de “Kalifornia” se extienden hasta la alegoría del más deplorable gusto por el morbo de los crímenes violentos que parece ser uno de las constantes de la sociedad estadounidense (y de la mundial, eso si).

Para poder costearse un viaje a través de EE.UU. recorriendo lugares donde ocurrieron crímenes icónicos, el escritor Brian Kessler (David Duchovny) y su mujer (Michelle Forbes) deciden poner un anuncio para compartir coche. Así se verán envueltos en una perturbadora travesía junto al asesino en libertad condicional Early Grayce (Brad Pitt) y su novia (Juliette Lewis).

Su a veces densa y oscura propuesta conceptual y el (encomiable) cambio de registro de Brad Pitt (que ya entonces intentaba quitarse la etiqueta de ‘cara bonita’) provocó que la película tuviese una buena acogida entre la crítica (y en festivales como Montreal, Deauville o Tesalónica); pero que el público se sintiese desconcertado y condenase a esta original mezcla de cine criminal, estudio conductual y drama de pareja al olvido (o, dicho de otra manera, al estatus de ‘cine de culto’). No es una película redonda, tal vez sea parca en diálogos o las situaciones puedan resultar a veces forzadas, pero “Kalifornia” sabe mantener ritmo e interés en su trama y en esos personajes que se mueven al son de su ecléptica banda sonora (hardcore, rockk sureño o metal alternativo).

 

– Para nostálgicos de los films infravalorados de los 90.

– Imprescindible para interesados en la mente criminal.

 

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies