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83 - Martin Brest - 1988 - 'Huida a medianoche'Tal vez sea “Esencia de mujer” (1992) la película en la que más coincidieron crítica y público, pero fueron los dos largometrajes que Martin Brest rodó en los 80 los que calaron más profundamente en la cultura popular del espectador medio. Por un lado estaba el enorme éxito de “Superdetective en Hollywood” (1984) y por otro el culto (que fue creciendo poco a poco) en torno a “Huida a medianoche”, una entretenida comedia de acción que tiene en la ‘contraposición de caracteres’ su motivo humorístico principal; y en la persecución constante a través de los paisajes norteamericanos su revulsivo para la acción. Hasta aquí todo normal para una ‘road movie’ del montón, pero es que también tenemos a una excelente pareja protagonista con una resultona química (en la línea de “La extraña pareja”), una serie de estupendos secundarios (Yaphet Kotto, Dennis Farina, Joe Pantoliano, Philip Baker Hall o Tracey Walter), una blusera banda sonora de Danny Elfman, agudos diálogos y su sugerente y sólida combinación de ‘thriller de testigos protegidos’ y ‘buddy movie’ cómica.

Jack Walsh (Robert De Niro) es un expolicía que se gana la vida como cazarrecompensas. Walsh se propone llevar al contable Jonathan Mardukas (Charles Grodin), que ha traicionado a la mafia, desde Chicago a Los Angeles para cobrar 100.000 dólares. Aunque todo se torcerá cuando descubra que hay más gente de lo que creía a los que no combiene que Mardukas llegue a su destino.

El guión de George Gallo (que volvería a conocer el éxito gracias a otra comedia de acción: “Dos policías rebeldes”, 1995, de Michael Bay) sabe moverse con soltura por una sórdida trama policial de corrupción y crimen creando una serie de islotes humorísticos (un humor tirando a negro) que van poniendo de relieve las personalidades, en apariencia incompatibles, de sus protagonistas; a la vez que diluyen un poco la tensa atmósfera creada por la amenaza constante y las personalidades implacables de los villanos de la función. Un entretenimiento, sin excesivas pretensiones pero gran capacidad de disfrute, que sigue manteniendo intacta su fuerza.

 

– Para coleccionistas de ‘buddy movies’ de los 80.

– Imprescindible para los que creían que De Niro había cambiado de género con “Los padres de ella”.

 

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