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Adrian Lyne - 1990 - 'La escalera de Jacob'Batiburrillo alucinatorio tan brillante como desconcertante con el que el especialista en thrillers eróticos Adrian Lyne (“Nueve semanas y media”, 1986, “Atracción fatal”, 1987, o “Una proposición indecente”, 1993) y el guionista Bruce Joel Rubin (que lograría el Oscar ese mismo año por “Ghost” de David Zucker) mezclaron distintos géneros (terror, cine bélico, drama, …) para intentar mostrarnos el interior de una mente paranoica por medio de una ambientación oscura, enrarecida y siniestra que parece cambiar la dirección de la escalera del título (citada en la biblia como la que utilizaban los ángeles para subir al cielo) para convertirla en una descenso a los infiernos de la locura. Los traumas bélicos se entretejen psicológicamente con pesadillas pobladas de demonios y la incertidumbre constante acerca de la realidad en este complejo juego de espejos que parece inspirado por aquella joya de la paranoia cinematográfica que fue “Plan diabólico” (John Frankenheimer, 1966).

El argumento del film se mueve por distintos niveles narrativos; contándonos una ofensiva contra el Viet Cong durante la guerra del Vietnam donde se encontraba Jacob Singer (Tim Robbins), a la vez que relata la vida de Jacob tras la guerra en Nueva York. Todo atravesado, a veces violentamente, por alucinaciones, recuerdos y visiones que el espectador va colocando poco a poco en el rompecabezas de la trama; descubriendo qué tienen de verdad y de ficción.

Interesado desde hacía tiempo por la vida después de la muerte (escribió también la ‘frankensteniana’ “Amiga mortal”, 1986, de Wes Craven), Bruce Joel Rubin se inspiró para “La escalera de Jacob” en el místico “Libro tibetano de los muertos” (siglo XIV); mientras que Lyne convirtió el ‘via crucis’ casi espiritual del protagonista en un sugerente, intenso y subjetivo recorrido visual y estético (excelentes el montaje de Tom Wolf, la fotografía de Jeffrey L. Kimball o la imprescindible partitura de Maurice Jarre) por las nunca cerradas del todo heridas de la Guerra de Vietnam (la guerra funciona como un impedimento para encontrar la trascendentalidad de la vida de una manera amable).

 

– Para amantes del psychothriller por excelencia.

– Imprescindible para los que gustan de saltar por distintos niveles de realidad hasta acabar mareado.

 

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