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Jim Jarmusch - 1995 - 'Dead Man'Instalado ya como uno de los más personales autores del cine independiente americano, Jim Jarmusch (“Bajo el peso de la ley”, 1986, “Noche en la Tierra”, 1991, o “Ghost Dog, el camino del samurái”, 1999) dirigió una de las más completas y complejas obras de su filmografía: un western místico-existencial post-moderno recorrido por la sugerente música de Neil Young, que introduce la perspectiva vital y la filosofía del pintor y poeta inglés William Blake en el universo temático del cine del oeste, con sus caballos, sus indios y sus cazarrecompensas. Jarmusch construye un paranoico viaje iniciático de inmersión en la Naturaleza y regreso a las raíces de la humanidad, en el que cierto afán de realismo (en el detallismo de la recreación material e histórica) se entrelaza con su espíritu seudotrascendental del ‘viajar-para-econtrarse-a-sí-mismo’ en un loable ejercicio de estilo y declaración de intenciones culturales.

William Blake (Johnny Depp) es un contable de Cleveland que decide abandonar su trabajo porque ha recibido una oferta de un publo industrial llamado Machine. Cuando llega su puesto está ocupado y se ve metido en problemas tras matar al dueño de la empresa por accidente. Entonces emprenderá un viaje de huida perseguido por cazadores de hombres.

Aunque pueda parecer irritante y lenta para algunos desconocedores del cine de Jarmusch, el ojo atento disfrutará, no solo con bellos paisajes (algo habitual en el cine del oeste), un gran plantel de actores secundarios (Crispin Glover, Lance Henriksen, Michael Wincott, Robert Mitchum, Iggy Pop, John Hurt, …) que van surgiendo en el homérico camino del protagonista, una atmósfera cargada de tensión y misterio (con ciertos toques de humor), unas elecciones estéticas propias del cine independiente americano (de los primeros años de John Cassavetes a las primeras películas de Jarmusch) y un argumento tan disparatado como interesante; sino que podrá seguir el rastro de decenas de referencias anacrónicas a la música  rock y soul del siglo XX y al cine del oeste menos convencional (del ‘spaghetti western’ a Arthur Penn).

 

– Para los que no buscan una película de consumo rápido.

– Imprescindible para seguir el rastro de independencia en las filmografías de Johnny Depp (cuando era considerado uno de los grandes actores de su generación) y Jim Jarmusch.

 

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