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Cecil B. DeMille - 1956 - 'Los Diez Mandamientos'A pesar de que el comienzo de su carrera (como director, productor, guionista, editor, actor y muchas otras cosas) se remontaba a 1914 y contaba con más de 80 largometrajes; la última película del megalómano director Cecil B. DeMille (“Cleopatra”, 1934, “Sansón y Dalila”, 1949, o “El mayor espectáculo del mundo”, 1952) fue posiblemente su mejor y más ambiciosa obra (de hecho fue la segunda vez que adaptó la vida de Moisés al cine). Una espectacular recreación bíblica con un kilométrico reparto plagado de estrellas de Hollywood (muchos de culto, como Edward G. Robinson, Vincent Price o John Carradine), unos efectos especiales sorprendentes para la época (su único Oscar fue para ellos), una épica histórica portentosa marca de la casa y uno de los equipos de técnicos y artísticos más extensos de la historia del cine; elementos que configuraron una de las más paradigmáticas superproducciones de la época dorada del cine norteamericano, tan barroca e idealizada como excelentemente planteada y realizada.

El film sigue la historia de Moisés (Charlton Heston), recogido por la familia del faraón egipcio y criado por este como un hijo, lo que disgusta a Ramsés (Yul Brinner), el hijo heredero. Expulsado de Egipto Moisés creará una familia junto a Séfora (Yvonne De Carlo) y recibirá un mensaje de Dios: tiene que liberar al pueblo hebreo de la esclavitud del faraón.

En la monumental puesta en escena de DeMille encajan a la perfección los recargados decorados, el detallista vestuario, la colorida y sudorosa fotografía de Loyal Griggs (que había logrado el Oscar por otra oda al Technicolor: “Raíces profundas”, 1953, de George Stevens), la poderosa banda sonora (excepcional partitura de Elmer Bernstein), el montaje, …; todo es perfecto en este ambicioso prodigio del artificio cinematográfico cuya cima también representa el comienzo del final del sistema clásico de estudios en la industria hollywoodiense (un sistema que bebía de las grandes superproducciones y las estrellas exclusivas que parece resucitar en el siglo XXI a base de superhéroes… lo que venía a ser Moisés).

 

– Para los que tengan casi cuatro horas libres para pasarlas con buena parte de la época dorada del cine americano.

– Imprescindible para los que aún no sepan qué es una superproducción.

 

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