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68 - Adam Elliott - 2009 - 'Mary and Max'Gracias a la trilogía (“Uncle”, 1996, “Cousin”, 1998, “Brother”, 1999) inspirada en miembros de su familia y sobre todo a la pequeña obra maestra de la animación con sustancia que fue “Harvey Krumpet” (2003), con la que ganó decenas de premios internacionales (incluido el Oscar y galardones en Sitges, Sundance o Valladolid); el realizador australiano Adam Elliot era ya uno de los más prestigiosos defensores de las técnicas de ‘stop motion’ tradicionales cuando decidió dar el salto al largometraje con esta extravagante y emocionante historia de amistad que rompe con estereotipos y categorías para reflexionar sobre diversas problemáticas sociales. Y es que su animación nerviosa e irregular (que se aleja del realismo estético propiamente dicho), sus tonalidades grisáceas y sepias y su particular sentido del humor; convierten el film en una afilada sátira social sobre la exclusión, la soledad y la incomprensión; materializada en diversas afecciones mentales y físicas (desde la depresión hasta la obesidad).

Mary Daisy Dinkle (con la voz de Toni Collette en su versión adulta) es una niña australiana con problemas en el colegio que comienza a cartearse con Max Jerry Horowitz (Philip Seymour Hoffman), un cuarentón neoyorquino obeso y con síndrome de Asperger que no suele salir de su apartamento.

Inteligente, original y un tanto perverso film de culto inspirado por una historia real (por un amigo por carta con el que el director se escribía desde que era un adolescente) que no deja indiferente a nadie y que no deja lugar a dudas sobre las posibilidades infinitas de la animación para adultos para indagar en los asuntos más importantes de la condición humana. Sin la suntuosidad y el barroquismo de superproducciones como “Pesadilla antes de Navidad” (Henry Selick, 1993), el film de Adam Elliot cuenta con una meticulosa y atractiva animación (un ejemplo es esa detallada máquina de escribir) que llevó 5 años de rodaje y unos 5 millones de euros; aunque no sería nada sin el soberbio trabajo en la creación de personajes, sin su complejo e ingenioso perfilado psicológico, en el que se muestra su amor por lo poco común.

 

– Para coleccionistas de las mejores películas de animación de la historia.

– Imprescindible para interesados en los grandes relatos humanistas del cine contemporáneo.

 

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