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Billy Wilder - 1951 - 'El Gran Carnaval'Aunque alejado de la faceta cómica que le había dado fama como guionista (en clásicos como “Ninotchka”, 1939, de Ernst Lubitsch, o “Bola de fuego”, 1941, de Howard Hawks) y después de vilipendiar a la ‘industria que le daba de comer’ con “El Crepúsculo de los Dioses” (1950); el nunca complaciente Billy Wilder (con sus irónicas garras bien afiladas) puso su genialidad al servicio de una de las más agudas y ácidas críticas a los medios de comunicación que jamás se hayan rodado. Tan lúcida como cruel, “El Gran Carnaval” utiliza unos hechos reales ocurridos en los años 20 como excusa para construir una reflexión intemporal acerca de la manipulación que los medios de comunicación hacen de la realidad para su propio beneficio; además de un gran espectáculo de cine clásico satírico en torno a la hipocresía, la ambición y la idiotez humana; y una lección maestra de como hacer cine: como presentar personajes, filmar lugares, crear tensión, confeccionar diálogos, …

Charles Tatum (impagable Kirk Douglas) es un ambicioso y amoral periodista de Nueva York que ha tenido que aceptar un trabajo en un pequeño periódico de Nuevo Mexico debido a sus problemas con el alcohol. Cuando se entera que un buscatesoros indio ha quedado atrapado en una cueva decide convertir la noticia en un fenómeno nacional, incluso aunque tenga que retrasar el rescaste.

“El Gran Carnaval” fue la primera película que Wilder producía, escribía y dirigía; lo que lo introdujo en una nueva etapa en la que comenzó a tener control total de sus obras (dando lugar a una década plagada de obras maestras como “Traidor en el infierno”, 1953, “La tentación vive arriba”, 1955, o “Con faldas y a lo loco”, 1959). Wilder puso al servicio de su malintencionada e influyente historia todos los medios con los que contaba el Hollywood de la época; construyendo el escenario más grande hasta la fecha (para un film no bélico) o contratando a una gran estrella como Kirk Douglas (recientemente nominado al Oscar por “El ídolo de barro”, 1950, de Mark Robson); y el resultado es una golosina venenosa, una obra maestra de la crítica.

 

– Para todos los que gusten del cine inteligente con mucho que decir (y que mostrar).

– Imprescindible para cualquiera que tenga algo que ver con el periodismo.

 

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