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125 - Jean-Pierre Jeunet & Marc Caro - 1995 - 'Las ciudad de los niños perdidos'Cuatro años después de poner el listón muy alto con la fábula satítica post-apocalíptica “Delicatessen”, los franceses Jean-Pierre Jeunet (que triunfaría en solitario gracias a “Amelie”, 2001, o “Largo domingo de noviazgo”, 2004) y Marc Caro (“Dante 01”, 2008) terminaron esta monumental co-producción europea en la que vertieron una inabarcable colección de referencias, guiños y homenajes (de Fritz Lang a Terry Gilliam, de Charles Dickens a Hans Christian Andersen); todos ellos enmarcados en un diseño de producción impecable, imaginativo y tenebroso. Este cuento de hadas oscuro y steampunk ambientado en un futuro plagado de ‘mad doctors’, paisajes industriales, clones (un divertido Dominique Pinon), sicarios domadores de pulgas y gigantes bondadosos, supuso un fracaso que disolvió la asociación entre los directores (aunque el tiempo la ha puesto en el lugar que se merece).

En una sucia ciudad portuaria, el científico Krank (Daniel Emilfork), que sufre una extraña enfermedad (no puede soñar), secuestra a niños para robarles sus sueños. Pero el forzudo hemano (Ron Perlman) de uno de estos niños se aliará a una joven carterista para rescatarlos.

Jeunet y Caro (con la inestimable ayuda del creador de efectos especiales Pitof, director de “Vidoc”, 2001, o “Catwoman”, 2004) demostraron que en Europa se podían hacer superproducciones en las que los efectos especiales y el aspecto visual no tuviesen nada que envidiar a las películas de Hollywood, pero además imprimiendo al film la característica personalidad europea (francesa mayormente) en cuestiones de historias de género (como la larga tradición de cómic fantástico, de Moebius a la revista ‘Heavy Metal’). Así, “La ciudad de los niños perdidos” se erige como un retorcido (con un desarrollo un tanto irregular), extravagante, original, divertido y siniestro ejercicio de estilo, tan interesante como sobrecargado, repleto de imágenes fascinantes, de simbolismos malintencionados y juegos visuales; un viaje a un mundo decadente y ‘dickensiano’ en el que aún hay quien defiende los sueños y la libertad de la infancia.

 

– Para seguidores de cine fantástico europeo más deslumbrante y personal.

– Imprescindible para admiradores del aspecto visual del cine.

 

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