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Erle C. Kenton - 1932 - 'La isla de las almas perdidas'La primera de las versiones cinematográficas de la novela “La Isla del Doctor Moreau” de H.G. Wells sigue siendo a día de hoy la que mejor ha sabido captar su siniestro atractivo (ni Burt Lancaster ni Marlon Brando estuvieron a la altura del delirio divino de Charles Laughton). Un relato de horror científico, de ciencia-ficción terrorífica con un inolvidable ‘mad doctor’ y una atmósfera claustrofóbica y tenebrosa entre el exotismo de las aventuras selváticas y las producciones de Terror de la Universal. El especialista en cine de género (de explotación generalmente, como “El fantasma de Frankenstein”, 1942, o “La mansión de Drácula”, 1945) Erle C. Kenton dirigió su mejor película contando con estrellas de la talla de Charles Laughton o Bela Lugosi, un argumento tan atractivo como cargado de posibilidades y un presupuesto de serie B. Film de terror y aventuras con un ritmo incansable que en poco más de una hora nos sumerge en un mundo de entretenimiento oscuro y estimulante.

Edward Parker (Richard Arlen) es un náufrago que es rescatado por un barco que se dirige, cargado de animales, a una isla donde un misterioso científico se ofrece a acogerlo en su casa. Pero Edward no tardará en descubrir que el Dr. Moreau (Charles Laughton) hace experimentos de dudosa moral con ellos.

Su condición de film estrenado con anterioridad al ‘Código Hays’ (impuesto en 1934 para evitar la inmoralidad en el cine) es un valor añadido para este icono cinematográfico multitud de veces homenajeado, plagiado y referenciado (como en “Los Simpsons” con su treceava Casa del Árbol del Terror. Competente, pero carente de personalidad, Erle C. Kenton minimiza los elementos de reflexión filosófica (responsabilidad científica, los límites de la humanidad, …) presentes en la novela de H.G. Wells para llevar el argumento original al sórdido terreno del cine de terror de los años 30, con sus monstruos (con un atractivo catálogo), su erotismo (esa sugerente mujer gato) y sus compleja representación de la maldad (a pesar de su evidente sadismo el malo de la función pretende ‘mejorar’ la especie humana).

 

– Para los que saben que el cine de terror moderno debe mucho al primer cine de terror sonoro.

– Imprescindible para los seguidores de aventuras tropicales con sorpresa.

 

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