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96 - John Carpenter - 1986 - 'Golpe en la Pequeña China'

En la cumbre artística y comercial de su carrera, el realizador neoyorquino John Carpenter (“La noche de Halloween”, 1978, “Están vivos”, 1988, o “En la boca del miedo”, 1994) creó uno de los grandes iconos del cine de género ochentero; una auténtica gozada de acción, comedia y fantasía a manos de uno de los genios del entretenimiento cinematográfico de las últimas décadas. Carpenter confecciona un delirio colorista de artes marciales y magia negra con un ritmo frenético, unos prototípicos, pero entrañables, personajes y unos convincentes efectos especiales. Film de culto de argumento imposible que no se toma nada en serio y aún así consigue salirse con la suya, regalando al espectador un viaje irrepetible por batallas de bandas en estrechos callejones, prostíbulos que esconden templos diabólicos, monstruos sobrehumanos e inolvidables demonios de manga.

Jack Burton (Kurt Russell, que repetía con Carpenter en un desenfadado cambio de registro con respecto a “1997: rescate en Nueva York”, 1981, y “La Cosa”, 1982), es un rudo camionero que se ve enfrascado sin querer en un secuestro a manos de la mafia china. Pero todo se complicará cuando se den cuenta que quien está detrás es una especie de gurú del infierno oriental que quiere lleva a cabo un sacrificio ritual para aumentar su poder.

Tal vez por la bizarra propuesta temática del guionista W.D. Richter (autor del libreto de “La invasión de los ultracuerpos”, 1978, de Philip Kaufman, y director de otra joya de culto de ciencia-ficción: “Las aventuras de Buckaroo Banzai”, 1984); por su clásico antihéroe simpático, machista, bocazas y vocacionalmente retro (la relación de los protagonistas evoca la ‘screwball comedy’ de los años 30 y 40); o por la costumbre de John Carpenter de ir al grano, lo que hace que el film avance de manera casi compulsiva. Sea por lo que sea, “Golpe en la pequeña China” fue un fracaso en taquilla en el momento de su estreno y volvió a relegar a su director a películas de presupuestos más modestos. Pero el tiempo ha puesto las divertidas aventuras del caricaturesco Jack Burton en el centro de la nostalgia cinematográfica ochentera.

 

– Para todos los que puedan pasar un buen rato de locura oriental.

– Imprescindible para los que quieran subir a la cumbre del cine de serie B de los 80.

 

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