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Pier Paolo Pasolini - 1975 - 'Saló o los 120 días de Sodoma'Convirtiéndose en la última película del realizador de Bolonia Pier Paolo Pasolini (tras el asesinato de este dos meses antes del estreno), no cabe más que preguntarse hasta qué niveles de iconoclastia y provocación habría llegado el cine del director de “Accatone” (1961), “Mamma Roma” (1962), o “El evangelio según San Mateo” (1964). Y es que “Saló o los 120 días de Sodoma” parte de una novela publicada póstumamente del Marqués de Sade en la que relataba las decadentes perversiones sexuales de unos aristócratas en los últimos años del Rey Sol (siglos XVII-XVIII) durante 4 meses, para sumergirnos en un orgiástico catálogo de crueldades y retorcidos fetichismos que explora el abuso de poder y la corrupción de las clases altas trasladando la trama a los últimos compases de la Italia de Mussolini durante la II Guerra Mundial.

Durante la fascista ‘República de Saló’ (1943-45) formada en el norte de Italia cuando el sur había sido liberado por las tropas aliadas, cuatro hombres importantes (que representan la política, la aristocracia, la religión y la educación) reúnen en un castillo a 18 jóvenes para llevar a cabo un ritual en el que, ayudados por cuatro prostitutas, desarrollarán sus más deleznables inquietudes sexuales.

Rápidamente “Saló o los 120 días de Sodoma” se convirtió en una de las películas más polémicas de la historia; dividiéndose las opiniones entre los que apreciaban su condición de desagradable cine de tesis (en el que se profundiza en ese ‘ocaso de la razón’ que supuso el auge del nazismo para la filosofía comunista), con sus conexiones con la novela (“La Divina Comedia” de Dante) y la música clásica (Chopin, Carl Orff o Bach), la filosofía y la historia contemporánea; y los que simplemente la consideraban un ejercicio de explotación de la violencia y el sexo (con banda sonora de Ennio Morricone y fotografía de Tonino Delli Colli, eso si). Aún así, no cabe duda de que las intenciones del director de “El Decamerón” (1971) trascienden la provocación vacía; Pasolini busca remover los estómagos del público (con obscenidad ilustrada), la experiencia visceral, pero su mirada está puesta irremediablemente en la moral y la ética que subyace a esto.

 

– Para interesados en el las consecuencias morales y artísticas de la ‘era de los totalitarismos’.

– Imprescindible para coleccionistas de las películas más polémicas de la historia.

 

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