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112 - Alain Resnais - 1968 - 'Te amo, te amo'Además del cine ruso (desde “Aelita”, 1924, de Yakov Protazanov, a “Stalker”, 1979, de Andrei Tarkovsky) y de esa obra maestra angular que fue “2001: Una Odisea del Espacio” (Stanley Kubrick, 1968) nadie ha utilizado tan bien la ciencia-ficción como instrumento cinematográfico y conceptual como esos amantes y renovadores del cine y de sus géneros que constituyeron la Nouvelle Vague. Así, tras el cine negro retro-futurista de Jean-Luc Godard (“Lemmy contra Alphaville”, 1965) o la distopía alienante de François Truffaut (“Fahrenheit 451”, 1966); Alain Resnais utilizó un original argumento de viajes en el tiempo para reflexionar (como ya había hecho en films como “Noche y niebla”, 1955, “Hiroshima mon amour”, 1959, o “El año pasado en Marienbad”, 1961) sobre la memoria, el pasado y el poder de estos. La forma y situación de los recuerdos en nuestra mente sirven también a Resnais para experimentar con la narración componiendo una suerte de poema cinematográfico-emocional.

Tras un intento de suicidio, Claude Ridder (Claude Rich) es elegido por una misteriosa organización para participar en un experimento que consiste en viajar en el tiempo. Aunque ya había sido probado con ratones, el experimento provoca en Claude que comience a saltar mentalmente a diversos episodios de su pasado.

Resnais utiliza la estrucura de la trama para ir completando el rompecabezas que es el pasado del protagonista a base de insertos (unos 150) más o menos relacionados que van desde los pocos segundos a varios minutos. El director francés intenta reproducir la complejidad de la memoria, así como la subjetividad que esta (y la realidad misma) conlleva, en un atrevido ejercicio de libertad deconstructora al son de la inquietante música del poco ortodoxo compositor moderno Krzysztof Penderecki que supuso un fracaso (de taquilla y crítica) en el momento de su estreno pero que otros cineastas con intereses afines a los de Resnais se han ocupado de recuperar (se nota su influencia en “¡Olvídate de mi!”, 2004, de Michel Gondry). Un retrato psicológico con forma de vanguardia cinematográfica que no deja indiferente a nadie (capaz de provocar fascinación y odio con la misma intensidad).

 

– Para interesados en la ciencia-ficción como método de instrospección psicológica y emocional.

– Imprescindible para saber hasta donde era capaz de llegar la Nouvelle Vague.

 

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