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Barry Levinson - 1984 - 'El mejor'Aunque históricamente, al igual que el propio deporte, las películas sobre béisbol nunca han tenido mucho éxito en Europa, “El mejor” consiguió hacerse un hueco en los videoclubs de los 80 entre producciones de la Amblin y adolescentes díscolos ensartados en machetes. No obstante el film suponía el regreso de la gran estrella Robert Redford al cine tras cuatro años de descanso (en 1980 protagonizó “Brubaker” de Stuart Rosenberg y triunfó en los Oscars con “Gente corriente”, logrando el galardón al mejor director). Además, tras las cámaras estaba el talento ávido de retos cinematográficos de Barry Levinson (que había debutado con la excelente “Diner”, 1982, y tocaría el cielo hollywoodiense con clásicos modernos como “Good morning, Vietnam”, 1987, “Rain man”, 1988, o “Sleepers”, 1996). La combinación resultó en un potente drama con cierto tono épico entre lo mágico y lo emotivo que funciona a la perfección como alegoría de la mitificación del éxito que predomina en EE.UU.

Roy Hobbs (Robert Redford) es un jugador de béisbol cuya carrera deportiva desde la infancia ha ido encontrando obstáculos durante toda su vida. A finales de los años 30, Hobbs, que tiene ya 35 años, se convierte en uno de los jugadores más importantes de la liga.

La ambientación es exquisita, con una reconstrucción nostálgica (esa reluciente iluminación de Caleb Deschanel) y detallista de la Nueva York de los años 30; el gran Randy Newman compuso una banda sonora que mezcla momentos emotivos con otros con un halo legendario; y por si fuese poco esta simbólica fábula optimista sobre la superación y el ‘nunca-es-tarde’ cuenta con un impresionante reparto entre los que destacan Robert Duvall, Glenn Close, Richard Farnsworth, Barbara Hershey, Joe Don Baker, Michael Madsen o Kim Basinger. En definitiva, “El mejor” es una de esas producciones se trascienden su condición de simple producción comercial para convertirse en objeto de culto; no por su originalidad o atrevimiento, sino precisamente por la perfección, el carisma y la pasión con que lleva a cabo precisamente lo contrario.

 

– Para coleccionistas de leyendas deportivas.

– Imprescindible para buscadores de joyas olvidadas de los 80.

 

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